Guasave, Sinaloa. La digitalización y el uso de tecnología no son el problema principal relacionado con la lectura y la formación de lectores en México, es más estructural y ha persistido durante más de 40 años. La educación en casa y en las escuelas no ha logrado cultivar un verdadero interés por la lectura en los niños, destacó el escritor y cuentacuentos sinaloense de alto prestigio Alfonso Orejel.
Sinaloa se encuentra prácticamente estancado en comprensión lectora, en diversas etapas educativas, marcando con esto un desarraigo entre la calificación y el aprendizaje real, lamentó Orejel, al citar la estadística de la SEP que el Instituto Politécnico Nacional analizó, la cual es que del 2000 al 2024 no había subido ni un solo punto en comprensión lectora, cuando en otros lugares del mundo, que incluso están en guerra y retrasados en todos los sentidos, subieron hasta 30 puntos.
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Alfonso Orejel puntualizó que la importancia de disfrutar la lectura y hacerla emocionante no se ha enfatizado, lo que resulta en un enfoque superficial en la velocidad y la cantidad de palabras leídas, en lugar de fomentar la comprensión y la emoción asociadas a la lectura, aseveró el escritor y narrador oral.
Alfonso Orejel, escritor y cuentacuentos sinaloense. Foto: Alma Camacho
“El problema es más grave, es un problema estructural, viene desde hace más de 40 años, donde hemos seguido fracasando y fracasando en la formación de lectores, donde la escuela y la familia no han sido capaces de sensibilizar a los niños, por ejemplo, que le da más apropiada para contagiarles el deseo de leer, no han sido capaces de crear las condiciones favorables para que esos niños, digamos, adquieran el gusto por la lectura, que se emocionen, que sientan placer, que les resulte una experiencia aventurosa, digamos, alegre, placentera el acto de leer”, resaltó.
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Para abordar este desafío, el escritor consideró que tanto padres como educadores deben asumir la responsabilidad de introducir a los niños en una experiencia de lectura placentera y lúdica, donde se cuenten cuentos en voz alta de manera atractiva.
Esto ayudaría a los niños a desarrollar un amor por la lectura y a mejorar su comprensión lectora, lo que tiene implicaciones significativas para su educación y desarrollo personal, pues el índice del nivel se mantiene muy bajo e implica un limitante para las nuevas generaciones de profesionales.
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