Guasave, Sinaloa.- Los bajos cultivos que se han evidenciado en la región son susceptibles a producir erosión eólica, generando una perdida en el suelo, aseguró un especialista del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (Ciidir) en Sinaloa.
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Dagoberto Armenta Bojórquez, responsable del Laboratorio de Nutrición Vegetal de Ciidir, evidenció que la falta de siembras deja a la intemperie la superficie del suelo que tiene los nutrientes necesarios, por lo tanto, esta capa en la tierra es propensa a levantarse con el viento, creando perdidas en tierras fértiles agrícolas.
“Si tú vas por ejemplo a la carretera aquí cerquita, por decir algo de Guasave a Mochis, te puedes dar cuenta de que fue poco lo que se sembró de maíz, es poco el suelo que está cubierto con cultivos y pues aparte de que tenemos muchos meses sin lluvia. Entonces está muy susceptible a la erosión eólica. Entonces vemos pérdidas de suelo de esa manera”.
Este fenómeno lleva el nombre de erosión eólica, dijo, una forma en que la tierra se erosiona, que es cuando los suelos secos o áridos se encuentras descubiertos, teniendo la posibilidad de que el viento los levante, generando una perdida, como se mencionó con anterioridad.
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Pero, además, el deterioro de la tierra puede provocarse por muchas razones, incluidas la intervención agrícola, como la nivelación de suelos, pues el productor se está deshaciendo de la parte superior de la tierra.
“Cuando el productor nivela sus suelos. Corta las partes altas y eso es una forma de erosión”, dijo.
Por fortuna, comentó, Guasave es un valle con una menor cantidad de colinas o desnivelaciones en las tierras, sin embargo, eso no lo excluye de ser objeto de este fenómeno.
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El riego de las tierras también puede ser causa de la erosión, en especial si hay una pendiente cercana, pues el agua en lugar de permanecer en la tierra se dirige a los drenes, incluso llevándose parte de las tierras con la corriente.
“Cuando se riegan los cultivos o cuando regamos un suelo vemos que el agua se pone turbia. Esa turbidez es debido al suelo que se suelta con el agua. Entonces esa agua se va a los drenes y esa agua con el suelo se sale del terreno”, explicó.
Asimismo, la quema de soca es uno de los factores principales en la degradación de las tierras fértiles, sobre todo porque esos residuos contienen nutrientes que son capaces de devolverse al suelo y, al quemarlos, además de gasificarse, dejan al suelo descubierto.
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Es cierto que los productores quieren ahorrarse pasos de maquinaria y rastreos, dijo el especialista, sin embargo, quemarlo es contraproducente a largo plazo para la fertilidad de las tierras.
Por ello, Armenta Bojórquez recomendó dejarla sobre la superficie para que posteriormente se descomponga y los nutrientes vuelvan a ser incorporados a las tierras.
“Si se deja sobre la superficie no hay problema porque se descompone”.
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En ese sentido, para evitar la corrosión de suelo agrícola recomendó que mientras se pueda regar un terreno, no cortarlo. Asimismo, evitar que el riego se vaya a los drenes o el mínimo posible.
“Yo sé que para un productor es difícil que no se vaya agua a los drenes, pero realmente debe de ser lo mínimo”.