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¿Qué es contarnos nuestra propia vida?

Una autobiografía es quizás el relato más íntimo sobre la vida de una persona escrita por ella misma. Es un género literario en el que el...

Victor Victoria
| Victor Victoria, columnista Línea Directa

Una autobiografía es quizás el relato más íntimo sobre la vida de una persona escrita por ella misma. Es un género literario en el que el autor narra sus propias experiencias, recuerdos, logros, fracasos y momentos significativos desde su perspectiva personal. Narra lo que quiere desde la más pura subjetividad; desde el trono más alto del ego y se somete al capricho de la noción de su tiempo.

No es lo mismo que una biografía, ya que ésta es escrita desde la interpretación de otra persona, es decir: escribe sobre la vida de alguien. Una memoria se centra en momentos específicos o aspectos de la vida de alguien, no necesariamente en toda su historia.

He aquí algunos ejemplos:

La biografía de los Kennedy de Peter Collier; Memorias de mis tiempos de Guillermo Prieto; y quizás las dos autobiografías más famosas de Occidente son: Las Confesiones de san Agustín y Ecce Homo de F. Nietzsche.

Las Confesiones de San Agustín (354-430 d.C.) son una obra fundamental de la literatura cristiana y la filosofía occidental, pero no están exentas de un profundo análisis. Algunos críticos como Friedrich Nietzsche han señalado a Agustín de cultivar un narcisismo espiritual, que aunque confiesa sus pecados, lo hace de manera tan detallada y retóricamente elaborada que se puede interpretar más como una autoexaltación que una humilde contrición. La obra puede leerse como una justificación a posteriori de su conversión, presentando su vida pasada como un camino inevitable hacia Dios, lo que resta o suma espontaneidad a su relato.

Agustín muestra una profunda angustia por sus pecados sexuales —especialmente en su juventud— y una visión negativa del deseo en sí mismo. Críticos feministas y teóricos de género (como Judith Butler) han señalado que su teología refuerza una moral represiva y contradictoria hacia la mujer; ejemplo claro, el trato de su madre Santa Mónica, como figura idealizada frente al caso de su concubina y madre de su hijo, que terminó siendo anónima y desechada.

Agustín mezcla una forma de neoplatonismo con dogmas cristianos, lo que genera tensiones de índole existencial. Por ejemplo:

—¿Cómo reconcilia el libre albedrío con la gracia divina predestinante?

—¿Por qué un Dios omnibenevolente permite el pecado, incluso como “prueba”? Filósofas como Hannah Arendt en su tesis doctoral sobre Agustín cuestionan si su concepto de Amor Dei (amor a Dios) no anula la autonomía humana.

Las Confesiones bien podrían ser catalogadas como una autobiografía selectiva. Omiten aspectos incómodos de su vida; su adhesión al maniqueísmo —que luego criticó— se narra de una forma muy simplificada. Su rol como obispo en la persecución de herejes —como los donatistas— no aparece, pese a su posterior defensa de la coerción religiosa. Su visión del pecado original y la culpa ha sido criticada por autores como Jean-Jacques Rousseau, quien ve en Agustín una moral de la debilidad. Sigmund Freud lo consideró un precursor de la represión psicológica al convertir el deseo en pecado.

La autobiografía de las Confesiones es una obra maestra, pero su legado es ambivalente: mientras funda una tradición de introspección espiritual, también refuerza nociones de culpa y ascetismo que han marcado negativamente a Occidente. Como dijo Paul Ricoeur: “Agustín es el genio que descubre el alma, pero también el que la encadena al pecado”.

Ecce Homo: Cómo se llega a ser lo que se es es una obra autobiográfica escrita por Friedrich Nietzsche en 1888, poco antes de su colapso mental. El título —que en latín significa “He aquí el hombre”— hace referencia a las palabras de Poncio Pilatos al presentar a Jesús ante la multitud, pero Nietzsche lo usa irónicamente para presentarse a sí mismo y a su filosofía.

Es una autobiografía filosófica; no es una vida contada cronológicamente, sino una explicación de su pensamiento y obras. Nietzsche analiza su propia evolución intelectual. Usa un tono megalómano y sarcástico; solo basta leer el título de sus capítulos: Por qué soy tan sabio; por qué soy tan inteligente; por qué escribo tan buenos libros; por qué soy un destino… En síntesis, es una crítica severa a la moral tradicional, al cristianismo y a la cultura occidental. Reafirma conceptos como el superhombre (Übermensch), la voluntad de poder y el eterno retorno. Defiende y define una afirmación de la vida, por encima de todo idealismo neoplatónico o judeocristiano.

Narra su vida como un experimento para validar sus ideas, por ejemplo, su soledad como condición para pensar libremente; su infancia y la muerte de su padre como un destino; sus migrañas como síntoma de embarazo: de libros que quieren nacer. Escrito en 1888, en vísperas de su crisis mental, algunos interpretan el texto como un presagio de su derrumbe; otros, como la cumbre de su lucidez.

¿Nietzsche realmente se creía un “destino”, o se cuenta su vida parodiando a las figuras religiosas?

Ecce Homo es un testamento filosófico donde Nietzsche no sólo explica su vida, sino que la convierte en un símbolo de su pensamiento; exalta la afirmación de la vida y existencia humana en su totalidad, más allá del bien y del mal. Su estilo desafiante y su contenido radical lo hacen una obra clave para entender su proyecto de transvaloración y su crítica a la cultura occidental.

¿Es selectivo al contar su vida?

¿Quién no lo es?

Fuente: Internet

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