Uno de los temas que siempre ha generado discusión dentro y fuera del hogar, es la justicia. La justicia es un concepto fundamental en el derecho, la ética, la política y la filosofía; y es que hace referencia a la equidad, la imparcialidad y la rectitud en el trato de las personas entre sí, la distribución “justa” de bienes, derechos y oportunidades en una sociedad. La justicia busca un equilibrio entre libertad, igualdad y equidad, aunque su aplicación e interpretación varía según culturas y sistemas políticos.
Para Aristóteles, la justicia es una virtud fundamental que consiste en dar a cada uno lo que le corresponde según su mérito, necesidad o igualdad, promoviendo el equilibrio y el bien común en la sociedad. En su obra Ética a Nicómaco, la define como la virtud más completa, ya que no sólo beneficia al individuo, sino que ordena las relaciones humanas. Aristóteles piensa en dos categorías de justicia: la justicia universal, que engloba el cumplimiento de las leyes y normas de la comunidad para el bien común, y la justicia particular, que se centra en las virtudes específicas de las relaciones individuales. Para Aristóteles, la justicia es tanto un principio moral como práctico, esencial para la armonía social y el funcionamiento de la Polis.
Para Sócrates -según los diálogos de Platón-, la justicia no es sólo un concepto legal o social, sino una virtud individual ligada al conocimiento, la armonía del alma y el bien moral. Esta concepción socrática se desarrolla principalmente en dos diálogos clave: “La República” y el “Critón“.
Sócrates vincula la justicia con la excelencia moral. Un individuo justo es aquel cuya alma está en armonía, gobernada por la razón, no por los deseos o las pasiones. En La República, compara el alma con una ciudad ideal: la justicia surge cuando cada parte del alma (razón, voluntad y apetitos) cumple su función sin dominar a las otras.
En el “Critón“, Sócrates argumenta que cometer injusticia corrompe el alma, haciéndola peor, mientras que sufrirla no daña la virtud propia. Sócrates, rechaza huir de su ejecución (aunque injusta), porque violar las leyes de Atenas sería cometer una injusticia mayor. Es mejor sufrir una injusticia que cometerla.
Sócrates sostiene que nadie es injusto por voluntad propia, sino por ignorancia del bien. Solo quien conoce la verdadera justicia puede actuar con justicia; idea ligada a su famosa frase: El conocimiento es virtud. En sus diálogos, Sócrates cuestiona definiciones superficiales de justicia como dar a cada lo suyo u obedecer las leyes del más fuerte, mostrando que, sin una base moral son inconsistentes y claramente subjetivas. A diferencia de los sofistas que veían la justicia como una convención social, Sócrates la considera objetiva y universal, enraizada en la naturaleza humana. La justicia no se centra en leyes escritas, sino en la autenticidad moral del individuo.
En breve conclusión: la justicia es el orden interno del alma virtuosa, que lleva a actuar con sabiduría y coherencia ética, incluso ante la injusticia externa. Para Sócrates, ser justo es inseparable de ser feliz, pues sólo el virtuoso alcanza la plenitud. La justicia es la virtud que ordena el alma y la sociedad, asegurando que cada parte cumpla su rol asumido como propio, orientado sus decisiones y acciones al bien común y construir con ello una justicia social para todos.