Los otros lastres de la pesca

La denuncia sobre la presunta exigencia de líderes cooperativistas pesqueros a trabajadores del mar beneficiarios de recursos de Bienpesca de entregarles parte de lo que recibieron es grave.

Eso generó una respuesta de dirigentes en el sentido de que no se les obliga a darles nada, sino que se les sugiere una donación voluntaria.

De cualquier manera hay una perversión del fin que se persigue con programa, porque no pocos pescadores lo ven como una extorsión y que de no ceder a ésta podrían en el futuro sufrir algún tipo de represalia.

Todo esto es, en pocas palabras, consecuencia de vicios que se vienen arrastrando desde hace muchos años en ese y otros sectores sujetos a arraigados y arcaicos liderazgos acostumbrados a medrar con todo tipo de programas gubernamentales.

No fueron pocos los que así lo hicieron con el Empleo Temporal, entrega de equipos de pesca y proyectos productivos de maricultura.

Son muchos los lastres que han hundido a la pesca y a los pescadores. Uno de los más pesados es la corrupción.

Hasta hace pocas décadas los pescadores, sus falsos líderes cooperativistas y hasta corruptos funcionarios de gobierno del área pesquera pensaban que la riqueza del mar era infinita. Se equivocaron.

Hoy la pesca atraviesa por la más severa crisis de su historia, con pescadores en la pobreza, campos pesqueros abatidos por problemas como el desempleo, la drogadicción, la violencia, la falta de servicios públicos y con tremenda escasez de especies comerciales.

La crisis en la pesca cala tan hondo, que muchos pescadores auténticos, sobreviven con capturas de especies que antes despreciaban, y esperan con renovada ilusión cada año el levantamiento de la veda del camarón, cada vez más escaso.

Hay culpables y son muchos. Pero más los funcionarios de dependencias de gobierno cuya obligación era garantizar una explotación responsable de los recursos marinos, que dinero de por medio permitieron la violación sistemática de vedas de todas las especies, el uso de artes prohibidas y letales, pesca en áreas restringidas y sobreexplotación irracional del mar con un aumento extraordinario del esfuerzo pesquero.

Pero en medio de la tremenda crisis, cuando en respuesta a la demanda de apoyo los pescadores tienen acceso a algo de dinero público para lidiar con sus carencias, hay quienes se resisten, acostumbrados a como están, a dejar que se lo lleven todo a sus casas.

Eso se debe terminar, y no solo cancelarse, sino además ir formalmente contra aquellos dirigentes abusivos que insisten en seguir medrando con el esfuerzo de los pescadores.

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