La Liga Mexicana de Beisbol (o Liga de Extranjeros en México), ha mantenido escandalosos promedios de carreras anotadas que pasan del centenar cuando se disputan los 10 encuentros de sus jornadas. El bateo, muy común en estos casos, se sirve con la cuchara grande mientras los brazos de los lanzadores se asientan, dicen los conocedores.
Pero, ¿después de 18 días de competencia todavía no es tiempo para cambiar el rumbo de tan exorbitantes números de carreras? ¿O tal vez debamos aceptar y comprender que los serpentineros necesitan todavía recorrer más caminos para bajar esos promedios?
Sigue la columna de Luis Alfonso Félix en la sección especial de Línea Directa
Desde que arrancó la temporada de manera oficial con un solo encuentro el 17 de abril, esas fueron las señales, con aquel 16-1 que el campeón vigente Diablos Rojos del México le propinó a los Leones de Yucatán en la capital del país.
Posteriormente aquello se convirtió –y hasta el momento- en una lluvia de juegos artificiales y un concierto de carreras que convierten los juegos en más aburridos que la reciente pelea de Saúl Álvarez contra el cubano William Scull en Arabia.
La jornada más indecorosa fue aquella del 30 de abril en la que los 10 encuentros arrojaron 137 anotaciones, superando las 136 del día 27 y las 131 del 23. ¿Es entonces digno de señalar que la Liga está en un nivel apropiado como para ganar adeptos y presumirla? ¡Claro que no!
Los marcadores abultados no solamente la ponen en evidencia, sino hasta los mismos aficionados que después de los llenos comunes que se producen en el partido inaugural, se han ausentado en gran número, de acuerdo a los reportes diarios de una jornada.
Son más los resultados con elevado número de carreras, y frecuentes, que aquellos que terminan por diferencia mínima. Desde aquel 16-1 recetado de Diablos a Leones, ha habido otros marcadores para el olvido, como el 17-14 de Bravos a Querétaro el día 20; el 18-1 de Monclova a Saltillo el 22; el 17-10 de Diablos a Conspiradores el 26, y el 16-15 de Rieleros a Tecos el 29, solo por citar algunos.
De los promedios de bateo individuales no hablamos, porque a estas alturas existen muchos arriba de las .400 milésimas, y de la efectividad del pitcheo ¡menos!
Estos comportamientos son resultado del elevado número de extranjeros y nacionalizados que existen en cada equipo. Hay que recordar que, al extender el número de plazas para jugadores no nacidos en México, se redujo demasiado las oportunidades de jugar para el talento y experimentados que existen en nuestro país.