A unas horas de consumirse la primera semana de actividad en la temporada 2025 de las Grandes Ligas, Dodgers, Padres y Gigantes han enviado sutiles mensajes de que esta vez todo puede resultar diferente en la disputa por el banderín y un boleto a la postemporada en la División Oeste de la Liga Nacional.
Los actuales campeones de la última Serie Mundial están marcando la pauta con ese 7-0 de arranque de campaña, como demostrando que no han perdido ese ritmo que los llevó a ganar por partida triple todos los honores el año pasado: su división, la Nacional y el clásico de otoño.
Dodgers se ha apoderado de grupo y de paso cincelaron su tercer mejor arranque de torneo en la historia, después de aquel 10-0 en 1955 y antes el 9-0 de 1940.
Nadie puede sorprenderse de esta marca cuando estamos viendo a un equipo armado como una poderosa máquina de jugar beisbol y con mucha capacidad de reacción en momentos complicados. Parece que les costará mucho trabajo a sus adversarios poder arrebatarles triunfos, y nada raro sería verlos imponer una nueva marca de victorias en este 2025.
A su sombra aparecen los Padres de San Diego, cuyas últimas dos temporadas han tratado de quitarles el protagonismo, pero sus intentos han resultado infructuosos. Sin embargo, esta vez parecen ser más serias sus pretensiones y por lo pronto están luchando al tú por tú sin permitirles que la diferencia en el standing se haga complicada conforme pasen las jornadas.
Este arranque también ha sido sellado por los Padres como su mejor inicio en su historia como franquicia. Y eso parece tener contento a sus fanáticos que fueron testigos de todas esas victorias con registros de asistencia que avivan las esperanzas de un mano a mano con el odiado rival de grupo.
Si los Padres no pierden el ritmo y tampoco se ven involucrados en una mala racha, esta podría ser la campaña en la que el liderato de la División Oeste en la Nacional estaría alternándose entre ambas novenas, manteniendo con ello el interés de una guerra cerrada con tintes de definición hasta la última jornada.
Los Gigantes no quieren quedarse muy atrás y su foja de 4-1 hasta hoy miércoles les permite levantar la mano y enviar mensajes a Dodgers y padres de que no se olviden de ellos.
En contraparte, los históricos Bravos de Atlanta (“mis Bravos”), han comenzado arrastrando la cobija –y el orgullo- perdiendo sus primeros seis partidos, patentando su peor inicio desde hace nueve años cuando cayeron en sus primeros nueve compromisos.
El martes por la noche estuvieron muy cerca de no solamente cortar su mala racha, sino de frenar a los Dodgers, pero su mejor carta, Chris Sale, flaqueó en el sexto episodio al que llegó con ventaja de 1-0, permitiendo un hit del monstruo Shohei Othani -apenas el segundo imparable en contra en la noche- y sacudido enseguida por cuadrangular de Mookie Betts, a quien para nada le afectó la pérdida de ocho kilos por un extraño virus que se alojó en su cuerpo.