PSICOLOGIA

El peligro de confundir amor con sacrificio

Caer en el sacrificio por amor puede llevarnos a desgastar la relaciona mas que fortalecerla

Amor. Caer en el sacrificio por amor puede llevarnos a desgastar la relaciona mas que fortalecerlaCréditos: Cortesía
Escrito en OPINIÓN el

Crecemos aprendiendo que los grandes amores están llenos de sacrificios, incluso llegamos a romantizar el sacrificio pensando que de esta manera podemos vivir un amor “mas grande”. Sin embargo, nada mas alejado que la realidad. El sacrificio continuo dentro de una relación nos va desgastando a la vez que nos separa de lo que somos. 

Es muy usual que hagamos algún sacrificio por alguien mas. Esto es algo normal e incluso necesario en algún momento. Sin embargo, debemos tener en cuenta que todo sacrificio tiene un precio. Sacrificarse implica poner la necesidad del otro antes que la mía, es renunciar a lo que yo quiero para priorizar lo que tú quieres. En pocas palabras, sacrificar es renunciar y toda renuncia duele y si la otra persona no toma en cuenta el precio que estamos pagando “por amor” la relación se irá convirtiendo poco a poco en una carga y todas esa renuncias acumuladas saldrán en forma de reproches. 

¿Cuál es el límite? 

A menudo los cuentos de hadas, princesas y príncipes nos muestran que entre más grande sea el sacrificio más grande es el amor. Aprendemos que el sacrificio es parte del amor verdadero y además relacionamos el sacrificarnos con romanticismo. Debemos entender que no todo sacrificio vale la pena. 

Compromiso es mejor que sacrificio 

Van Lange, Paul AM, Rusbult y Caryl E, Drigotas todos psicólogos, llevaron a cabo un estudio en el que encontraron que un factor que contribuía a la estabilidad de la pareja era la disposición al sacrificio. 

Es decir, en este estudio se encontró que mas que el sacrificio permanente y continuo lo que más se valora y contribuye a la estabilidad es la disposición a sacrificarse llegado el momento. Saber que si se presenta una situación extraordinaria nuestra pareja será capaz de priorizarnos y hacer sacrificios por nosotros. Esto aporta seguridad y nos confiere valor dentro de la relación. 

Compromiso vs sacrificio 

Para tener una sana relación es necesario comprometerse y aunque en ocasiones es necesario realizar algún sacrificio, es importante saber diferenciar cuando el sacrificio es por la otra persona y cuando lo hacemos por la relación. Cuando entendemos eso, podemos realizar sacrificios sabiendo que son para que la relación tenga futuro y se convierta en lo que deseamos. 

Cuando es hora de cobrar… 

Con mucha frecuencia convertimos el sacrificio en deuda y de hecho, hay quien utiliza esta deuda para llevar la relación según le convenga. Seguro has sabido o escuchado frases como: “después de todo lo que he hecho por ti”. 

Entrar en esta área es muy peligroso para la pareja porque podemos llegar entonces, a entender el amor en términos absolutos: “o todo o nada” para caer en situaciones donde “si te lo doy todo, debes dármelo todo” y es aquí donde podemos llegar a sacrificar nuestra identidad para cumplir y pagar la deuda ante el otro. 

Si hemos de sacrificarnos, que sea en situaciones concretas, específicas y justificadas. Esto a diferencia de un estado de sacrificio continuo y permanente, le dará valor y seguridad a la relación sin caer en deudas emocionales y sin dar oportunidad a que aparezca el chantaje. 

Si quieres profundizar en el estudio y entendimiento de los limites emocionales en la pareja te recomiendo que leas “Los límites del amor” de Walter Riso. En este libro el Dr. Riso nos enseña que existe una forma de entender el amor en la cual no es necesario abandonarnos a nosotros mismos. Puedes encontrarlo aquí: https://amzn.to/3qhJYW2 

Te agradezco cualquier comentario acerca de esta columna y si crees necesitar acompañamiento psicológico profesional con respecto a este tema o conoces a alguien que lo necesite, escríbeme un Whatsapp al número +526671313403 en México y visítame en Facebook en: https://www.facebook.com/sensumpsicologiaycrecimiento/ 

 

Te dejo un abrazo. 

Juan José Díaz / Psicólogo y psicoterapeuta