Estados Unidos. Un brote de sarampión en Texas ha cobrado su primera víctima: un niño sin vacunar que fue hospitalizado en Lubbock. Esta es la primera muerte registrada en casi diez años en Estados Unidos a causa de esta enfermedad, en un contexto de creciente preocupación por la disminución de las tasas de inmunización.
El epicentro del brote se encuentra en el condado de Gaines, hogar de una numerosa comunidad menonita, grupo que históricamente ha mostrado reticencia a la vacunación. Las autoridades sanitarias han reportado 124 casos en el oeste de Texas y 9 en Nuevo México, con una veintena de hospitalizaciones en Texas. Expertos advierten que el número de contagios podría aumentar en las próximas semanas.
La doctora Lara Johnson, directora médica del Covenant Children’s Hospital en Lubbock, expresó su sorpresa ante el brote: “Cuando me gradué en 2002, creía que solo vería casos de sarampión si trabajaba en el extranjero”.
Te puede interesar leer: Rabdomiólisis: La enfermedad silenciosa que puede ser mortal tras el ejercicio extremo
A pesar de la gravedad de la situación, el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., minimizó el impacto de la enfermedad, asegurando que “no es inusual” y que “hay brotes todos los años”. Kennedy ha sido un crítico de las vacunas y ha vinculado erróneamente la vacuna triple vírica (MMR) con el autismo, una afirmación desmentida por la comunidad científica.
El sarampión, un virus altamente contagioso, se propaga a través del aire y representa un grave riesgo para personas no vacunadas, especialmente niños pequeños y personas con sistemas inmunológicos debilitados. En 2023, Estados Unidos registró 285 casos de sarampión, mientras que el brote más grande de los últimos años ocurrió en 2019, con 1,274 casos concentrados en comunidades judías ortodoxas.
Los expertos subrayan la importancia de la vacunación, destacando que antes de la introducción de la vacuna en 1963, el sarampión afectaba a millones de personas y causaba cientos de muertes anuales. “Estas muertes son prevenibles”, afirmó el especialista en enfermedades infecciosas Amesh Adalja, de la Universidad Johns Hopkins.