Estados Unidos. Las protestas contra las redadas migratorias ordenadas por Donald Trump continúan expandiéndose en varias ciudades de Estados Unidos, pese al despliegue militar y las advertencias del presidente. Aunque Los Ángeles amaneció en relativa calma este miércoles, la situación sigue tensa. Cerca de mil reservistas, parte de los cuatro mil 700 enviados por Trump, patrullan las calles en coordinación con agentes del ICE. A ellos se suman 700 marines en activo, capacitados para controlar disturbios civiles, en una operación que el Pentágono estima costará 134 millones de dólares.
Las redadas migratorias, denunciadas por organizaciones civiles por su dureza, han incluido arrestos en calles, escuelas, centros de trabajo y juzgados. Esto ha provocado una oleada de manifestaciones, en su mayoría pacíficas, aunque se han registrado incidentes violentos como la quema de vehículos y enfrentamientos con la policía. Las autoridades han respondido con gases lacrimógenos y armas no letales.
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La Casa Blanca informó que, desde el inicio de los disturbios el 6 de junio, han sido detenidos 330 migrantes en Los Ángeles, 113 de ellos con antecedentes penales. La portavoz Karoline Leavitt defendió las acciones, afirmando que el presidente “no permitirá que gobierne la turba” y acusó a los demócratas de aliarse con “delincuentes indocumentados”.
Las manifestaciones se han extendido a ciudades como Nueva York, Chicago, Seattle y Las Vegas. Incluso en Texas, el gobernador Greg Abbott movilizó a la Guardia Nacional ante nuevas protestas. Mientras tanto, Trump advirtió que no tolerará disturbios durante el desfile militar del sábado en Washington, evento que coincide con su 79 cumpleaños y el 250 aniversario del Ejército de Estados Unidos.