Sinaloa, Sinaloa.- A pesar de contar con una inversión superior al millón de pesos y estar completamente equipado, el comedor comunitario en una zona indígena de Sinaloa, dentro de la comunidad de Tuna de Abajo, permanece inactivo desde hace seis años, expuso Hortensia Gaxiola, representante del Colectivo Tarámari Sinaloense.
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Este proyecto fue gestionado por el acaecido profesor Román Rubio, ante el gobierno del estado, buscando ofrecer servicio de alimentos a niños desde preescolar hasta el nivel educativo más alto en la comunidad. Sin embargo, el acuerdo entre el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) y el municipio para ponerlo en funcionamiento no se ha concretado.
López Gaxiola explicó que el comedor está construido y equipado, con la Secretaría de Bienestar habiendo aportado gran parte del equipamiento. La activación del servicio depende únicamente de que el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas lo incluya en su catálogo de comedores.
“Lo que me parece que está grave es que ya hay un recurso invertido ahí, no sé si es 1.2 millones de pesos, pero sí es más de 1 millón que se invirtió y pues ahí no come nadie”, lamentó.
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La representante del Colectivo Tarámari Sinaloense enfatizó la necesidad apremiante de este tipo de servicios en diversas comunidades indígenas, que están en zonas marginadas. Incluso, compartió experiencias del colectivo donde han tenido que cerrar comedores por situaciones de riesgo, como el robo de alimentos en una comunidad remota en la sierra colindante con Chihuahua, donde la maestra encargada corría peligro por la escasez extrema de víveres.
A pesar de los desafíos, el Colectivo Tarámari Sinaloense mantiene operativos dos comedores en Cuitaboca y Santa Magdalena, ambos en el municipio de Sinaloa, los cuales han sido exitosos y bien recibidos por las comunidades.
López Gaxiola destacó el impacto positivo de estos espacios en el bienestar y la convivencia de los niños, quienes disfrutan de las comidas y las consideran momentos de alegría y recuerdo.
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En el 2024, habitantes de esa zona levantaron la voz pidiendo al gobernador del estado que les reactivara el espacio de alimentación; sin embargo, siete meses después no ha habido respuesta. En su momento se buscó a la titular del INPI en Sinaloa, Mirella Espinoza Imperial, quien no pudo atender la entrevista.