Guasave, Sinaloa. No es solo un hombre de barba blanca y traje rojo, es un símbolo de alegría y esperanza para los niños y familias de Guasave. Desde hace 10 años, José Luis Becerra Camorlinga ha encarnado a Santa Claus, un papel que inicialmente rechazó, pero que hoy le ha permitido vivir experiencias profundas y conmovedoras.
“Todo comenzó en Tijuana, gracias a mi cuñada. Yo ya tenía barba, aunque no tan larga, y ella me convenció de intentarlo. Al principio no quería, pero al final acepté y me gustó. Ahora me preparo cada año dejándome crecer la barba y cuidándola mucho, incluso a pesar del calor de aquí en Guasave”, relató José Luis mientras ajusta su característico gorro rojo.
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Para José Luis, ser Santa Claus no es solo un disfraz, es un compromiso con la felicidad de los demás. Su rutina como paquetero en Walmart queda a un lado cuando llega diciembre. En esta época se dedica de lleno a las posadas, entrega de regalos y visitas a escuelas donde los niños lo reciben con abrazos y peticiones llenas de ilusión.
Momentos que tocan el corazón
Aunque para muchos podría parecer un trabajo de temporada, para José Luis es una experiencia profundamente emocional. Confiesa que los abrazos de los niños lo conmueven hasta las lágrimas, especialmente cuando se trata de pequeños con necesidades especiales.
“Recuerdo a un niño con dificultades para hablar. Se acercó con tanta ternura, y aunque no podía expresar bien lo que quería, su amor se sentía. Me abrazó y pude sentir cómo su corazón latía fuerte. Esos momentos son los que me tocan y me hacen seguir adelante, aunque a veces quiera descansar. Los niños no me dejan retirarme, ellos me obligan a continuar”, cuenta con una sonrisa llena de nostalgia.
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El lado humano detrás del personaje
José Luis admite que ser Santa Claus no es fácil. Durante 11 meses lleva una vida común como paquetero, pero en diciembre su mundo se transforma. Con un cuidado especial para su cabello y barba -utilizando productos específicos para mantener el blanco inmaculado-, se asegura de estar listo para encarnar al personaje que tantos niños esperan.
“Hay personas que critican o hacen comentarios ofensivos cuando paso, pero no les hago caso. Me concentro en los niños, en su alegría. Dios me dio la gracia de poder ser Santa, y mientras pueda seguiré haciéndolo”, asegura.
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Un legado de amor y esperanza
A pesar de las críticas y del cansancio, José Luis Becerra Camorlinga no se rinde. Cada abrazo, cada sonrisa y cada corazón que palpita fuerte al verlo, son su mayor recompensa. Para él, ser Santa Claus no es solo un papel, es una misión de vida.
“Mientras haya niños que me necesiten, seguiré siendo Santa. Estas fechas son para dar amor, y yo me siento bendecido de poder hacerlo”, concluyó conmovido por los recuerdos de las miles de historias que ha vivido como el Santa Claus de Guasave.
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