Guasave, Sinaloa. La competencia directa que representa la pesca libre proveniente de diversas presas de Nayarit, donde el producto se ofrece desde 25 hasta 30 pesos por kilo, ha provocado que la venta del producto cultivado en estanques caiga a niveles que apenas alcanzan a cubrir el costo de producción y genera pérdidas constantes y un escenario financiero insostenible, en el que el consumidor sacrifica calidad por comprar barato, aseguró Jesús Antonio Zazueta.
El dirigente de productores de granjas del norte de Sinaloa, explicó que su costo de producción por kilo ronda los 40 pesos, cifra que en años anteriores les permitía mantener un margen de ganancia del 20 al 25 por ciento, pues la tilapia se comercializaba por arriba de los 50 pesos el kilo. Sin embargo, en la actualidad el precio de mercado se desplomó al nivel mínimo de su costo, dejándolos sin utilidades e incluso acumulando números rojos.
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“Estamos produciendo sin saber que íbamos a perder, porque desconocíamos que el precio se iba a bajar tanto; todo el año pasado y el antepasado estuvimos vendiendo por arriba de los 50 pesos. Hoy vender en 40 pesos nos deja tablas, pero cualquier falla en la granja dispara las pérdidas”, señalaron.
El panorama se complica aún más si durante el proceso se presentan fallas o contingencias técnicas que lleven a la pérdida de uno o dos estanques, ya que eso eleva drásticamente los costos y deja al productor sin posibilidad de recuperación. La rentabilidad mínima solo es posible cuando el precio del kilo se vende en 53 o 54 pesos, lo que permite una ganancia constante, aunque no elevada, pero suficiente para sostener el modelo de producción escalonado que caracteriza a la acuicultura.
La competencia principal se concentra en la presa de Aguamilpa, en Nayarit, donde diariamente salen entre 6 y 7 camiones cargados de tilapia de pesca libre. El producto se ofrece en la misma zona entre 25 y 30 pesos, mientras que en la Ciudad de México se comercializa en 40 pesos, situación que desplaza por completo al producto cultivado en Sinaloa, cuyo precio sugerido ronda los 60 pesos debido al proceso de alimentación, manejo y calidad.
Productores explican que la diferencia principal está en la calidad. La tilapia de granja cuenta con una alimentación controlada y estándares de manejo sanitario, mientras que la de pesca libre se alimenta de lo que encuentra en el entorno natural.
“En pesca libre no sabes qué comió ese animal: microalgas, insectos, o incluso restos de animales muertos o contaminantes presentes en el agua”, detallaron.
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A pesar de ello, la situación económica actual está inclinando a los consumidores hacia alternativas más baratas sin considerar la diferencia de calidad nutricional o sanitaria.
¿De qué se alimenta la tilapia?
El alimento para tilapia puede ser natural o suplementario, y se adapta a la etapa de crecimiento del pez, variando el porcentaje de proteína y el tamaño del pellet. En la naturaleza, las tilapias son omnívoras y comen fitoplancton, zooplancton, insectos y plantas acuáticas. Para la cría en cautiverio, los alimentos suplementarios son formulaciones comerciales con diferentes contenidos de proteína (40 % para alevines, 36 % para crecimiento, 32 % para engorda).
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