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Los Mochis, Sin.- La pandemia por coronavirus no permitió los grandes festejos que acostumbran, pero no faltó la barbacoa, los frijoles puercos, la sopa fría, la rosca de reyes y el chocolate espumoso, para que no pasara desapercibido el día de los y las enfermeras, este jueves 6 de enero.
En su centro de trabajo, en el Hospital General de Los Mochis, tocó el mariachi, mientras los homenajeados degustaban los alimentos preparados para tan especial ocasión.
Son muchas historias las que se tejen al interior del nosocomio y Perla Verduzco comparte que tiene 27 años laborando como enfermera, tres bajo contrato y 23 con su base; pese a las adversidades, nunca se ha arrepentido de haber elegido ser enfermera, ni en la pandemia, que es el reto más grande al que se enfrenta en su trayectoria.
Su dedicación a cumplir con ética para lo que se preparó, le ha permitido ser ejemplo para sus cuatro hijos, y dos de ellos actualmente estudian carreras del ramo de la Salud, conscientes de que las jornadas pueden ser largas, diurnas o nocturnas.
Ha sido difícil, pero aquí estamos al pie del cañón: Perla, la enfermera mochitense que ni por la pandemia se arrepiente de su profesión
“Si volviera estudiar de nuevo, volvería a ser enfermera para cuidar a mis pacientitos, para sacarlos adelante lo más que se pueda. Ha sido difícil, pero nada imposible, aquí estamos al pie del cañón a lo que tengamos que enfrentar, para eso estudiamos y para eso también nos fuimos preparando”, manifestó.
Francisco Javier Leal, desde que iba en secundaria sabía que quería convertirse en enfermero, cumplió ese sueño y fue más allá de la licenciatura porque le apasiona aprender cada vez más; hoy tiene maestría y aporta su conocimiento en el Hospital General, en el Issste, y como maestro de la Facultad de Enfermería de Los Mochis.
Las sonrisas que le regala la gente después de que ayudaron a salvarle la vida, es el pago más valioso porque comprueban que hicieron bien su tarea, que además de seguir la indicación del médico tratante, ofrecieron un apapacho y animaron a los pacientes en su estancia hospitalaria.
“En un apapacho un abrazo lo hace sentir mejor al paciente, una de las actividades que nosotros hacemos es entregar toda nuestra vida, todo nuestro turno de 8 horas con el paciente para sacarlo adelante en su problema de salud”, afirmó.
En esta pandemia que ha sido de los retos más complicados por una enfermedad que era desconocida en México hace dos años, la ciudadanía los ha llamado los héroes de la salud, eso los motiva a seguir poniendo todo su esfuerzo en su labor diaria, expresaron Perla y Francisco.