Mazatlán, Sinaloa.- Tan bonitos son sus atardeceres y barrancos que los enamorados acuden a él, tan enigmáticas son sus curvas peligrosas, que los fiesteros son atraídos al sitio por las noches, y tan icónico y representativo es para el mazatleco que incluso fue inmortalizado en corridos musicales.
El Paseo del Centenario, más allá de ser un lugar de disfrute para propios y extraños, fue una obra que se realizó por la Junta de Mejoras Materiales del Ayuntamiento, y diseñado por el empresario alemán Jorge Claussen (cofundador de Cervecería Pacífico), al cumplirse 100 años del inicio de la Independencia de México en 1910, por eso el nombre de este circuito.
Así lo platicó Enrique Vega Ayala, cronista del puerto de Mazatlán, quien explicó que antes del año 1900, los mazatlecos de la época ya buscaban este lugar como un espacio recreativo para pasar sus tardes, fue ahí donde se aprovechó el espacio y se comenzó con su diseño hidráulico.
“Según las anécdotas de aquel tiempo, había grupos de gente que organizaban paseos hacia esos lugares retirados, por ejemplo, lo que es las glorietas, para ir a caminar y hacer reuniones, fogatas en la noche… también los enamorados que buscaban lugares solos y por supuesto para ver los atardeceres”, explicó.
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A este espacio se sumó la Glorieta Germánica, donada por el mismo George Claussen, la cual se ubica frente al actual funicular; posteriormente llegó una más pequeña que se encuentra frente a un pino, y por último, el mirador conocido como “El Corazón” y las escaleras que bajan al mar.
Y semejante belleza es admirada tanto por los locales como por los visitantes de todas las latitudes.
-“Imagínese qué vista aquí, la enfermedad no creo que afecte, es muy natural aquí pues puro aire del mar; vengan aquí al Paseo para que vean la vista del Faro, las Piedras Blancas, el Corazón que no se diga ahí está abajo”.
–“Esta vista aquí en Mazatlán está espectacular la verdad. De hecho, somos de Torreón, Coahuila, de La Laguna; y sí nos gusta venir mucho, porque hemos visto en muchas fotos de amigos que hasta 4 o 5 veces vienen al año”.
-“Yo pienso que es lo más bonito y que tiene las mejores vistas, es un espacio para todos, para niños, para grandes, se puede hacer ejercicio y está para relajarse… el que tenga problemas puede venir a sentarse aquí y con la misma vista y el mismo sonido del mar hace que te relajes y que te sientas bien”.
¿Como dice el corrido, no?
– Sí, así es, aquí hasta ‘un pobre se siente millonario’”.
Este espacio natural que se encuentra adecuado para la visita de todas las personas, no solo sirve para admirar el mar, las islas y sus barrancas de 40 metros (presumibles de pocos lugares en México), sino que también puede apreciarse cómo se ve el Faro Natural más alto del mundo y visitar el viejo Observatorio.
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También puedes subir los escalones de El Mirador, que en la cima tiene uno de los cañones que pelearon contra los franceses; así como el emprender una caminata por la zona que, cómo bien refieren los turistas, sirve para ejercitarse.
“Ahora se convirtió en un área turística, muy visitada también y son de las vistas más bonitas que hay en el mar que tiene su atractivo, y que es muy, muy importante. Es un lugar que para los mazatlecos tiene un simbolismo muy especial porque además está hasta en el corrido, y en términos de recreación a la gente, sobre todo la que vive en el Centro, le gusta caminar hacia allá, y tomar fotos y demás”, añadió el cronista Enrique Vega.
Mientras tanto, el Paseo del Centenario, ubicado en las faldas del Cerro del Vigía frente al Océano Pacífico, seguirá contando atardeceres que ocultan anécdotas de las que ha sido testigo, como la llegada de grandes embarcaciones, huracanes, epidemias (la del coronavirus y otras como la peste bubónica), eso por mencionar algunos recuerdos.
Así que si usted quiere formar parte de su historia, no olvide llevar su cámara y comprarse un coco para que sus hijos puedan presumir no solo que estuvieron en Mazatlán, sino que también visitaron “El Paseo del Centenario”.
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