Mazatlán, Sin.- En el interior de su hogar apenas existen de tres a dos metros de distancia, entre la entrada y la pared de lámina en el otro extremo.Este fin de semana hubo que soportar un amanecer que les dejó empapados por la lluvia, ante los efectos de ?Jova?, mismo que provocó resfriados y averió el techo frágil de cartón.En cuestión de días, en su casa el número de inquilinos se incrementó, sumando 10 bocas que alimentar con el oficio de su esposo como albañil, sin embargo a pesar de las carencias, Mireya decidió abrirles las puertas y convertirse en ?protectora?, junto a su marido de una familia desplazada por la violencia en La Petaca, Concordia.Llegaron ahí a mi casa y yo les dije, el tiempo que quieran estar ahí conmigo son bien recibidos, el día que se quieran ir que Dios los bendiga. Hago comida para todos, a quien me da la mano, le doy la mano. De hecho los niños también, les da mucha calor, yo nomás tengo tres abanicos, con eso les presto uno a cada uno y pues ahí estamos saliendo adelante?, declaró.En medio de la situación devastadora, la esperanza se asoma en la invasión 7 de Abril de Villa Unión, en donde historias como la de ?Mireya? han demostrado que aún con pocos recursos existe humanidad y solidaridad.?Le batalla uno, pues para pasarla ahí. Está chiquilla la casita y pues ahí estamos amontonados, pues sí quisiéramos, pero pues, a como están las cosas pa? arriba, está canijo para ir y no hay confianza y no sabemos, ni de quién cuidarnos. Somos 10 allí. -¿Son 10 en una misma casita? Sí?, expresó.Por ahora se mantienen optimistas ante las promesas que hiciera este sábado el Gobernador del Estado, Quirino Ordaz Coppel en su visita a la zona para evaluar las afectaciones por las lluvias, esperando que el día de mañana el sol brille con más resplandor para ellos.JB
?El tiempo que quieran estar conmigo, son bien recibidos?
Entre invasores de la 7 de Abril, se cuentan historias de quienes se han convertido a pesar de las carencias en ?protectores? de los desplazados
Fuente: Internet