Culiacán, Sin. A los 15 años, Ian Lander Roberto recibió una noticia que cambiaría su vida para siempre: tenía cáncer. No fue un dolor intenso ni una alarma evidente lo que lo llevó al hospital, sino una caída, un golpe en la rodilla que reveló lo que avanzaba en silencio dentro de su cuerpo.
El 9 de diciembre de 2022 le detectaron un tumor. Días después, el 27 de ese mismo mes, una biopsia confirmó lo que nadie quería escuchar: era maligno. Se trataba de un tipo de cáncer agresivo que afecta los huesos. El inicio del tratamiento no se hizo esperar.
“Yo era una persona muy activa, me gustaba jugar todo el tiempo, y una vez me resbalé y me golpeé la rodilla. Yo sin ese golpe no me hubiera dado cuenta, y ya se me hace que hubiera sido demasiado tarde ya. El tumor estaba ahí y estaba avanzando lentamente. No sentía nada, nunca sentí nada, y me golpeé, y sentía como hormigueo en el hueso adentro, o calambres”, contó.
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Su primera quimioterapia fue el 9 de enero de 2023 y la última el 19 de enero de 2024, poco más de un año de tratamiento, de hospitales, medicamentos fuertes, cansancio y miedo, pero también de decisiones firmes.
“Porque yo cuando entré, la verdad, dije: ya no salgo. Ya no salgo, dije yo. Sí es difícil para todos. Les invito a las personas a que donen, que animen a las mujeres que están en tratamiento. Mujeres, hombres, luchen, no se rindan nunca. Después de la tormenta sale el sol, el arcoíris”, afirmó.
Sus opciones eran limitadas, era raspar el hueso o amputar su pierna izquierda. Consciente de que el riesgo de que el cáncer regresara era mayor si elegía que solo rasparan el hueso, prefirió enfrentar una amputación que vivir con la incertidumbre.
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“Mi pierna yo sí la acepté desde, desde mucho antes. Dije, si me van a amputar, ampútenme, dije yo. Yo siempre dije: que me digan las cosas con la verdad. Ya que me han dicho que no, yo no soy de que muy miedoso. Si me van a decir, le dije yo, si me van a decir, díganme. Me dieron la opción de raspar el hueso o a amputar la pierna y yo decidí amputar mi pierna, ya que, al raspar el hueso en sí, hay más probabilidades de que vuelva el cáncer. Simplemente estar raspando y quitando, y las células mayores pueden quedar ahí e irse rápido a otras partes”.
-¿Ya no querías vivir todo ese proceso?
“No, les dije: si me lo van a arrancar, quítenme la raíz. Ya como quiera batallo yo después”, recordó.
El proceso no fue sencillo. Adaptarse a la muleta, aprender a caminar de nuevo y dejar atrás actividades que amaba, como correr o salir de cacería en su rancho, fueron algo que lo marcó.
Hoy, Ian se encuentra en proceso de adaptación a una prótesis. Camina paso a paso, con paciencia, como aprendió durante el tratamiento. Su mirada ya no está puesta solo en él, sino en los demás.
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Además de que retomará sus estudios en enero del 2026, ha decidido ayudar a otros niños con cáncer. Forma parte de un grupo de 12 menores a quienes orienta y aconseja desde su propia experiencia. Les habla con franqueza, como a él le gustó que le hablaran: sin mentiras, pero con esperanza.
El adolescente no romantizó el dolor. Reconoció el miedo, el cansancio y los momentos en los que pensó que no saldría del hospital. Pero también insiste en el mensaje que hoy lo define: “Después de la tormenta sale el sol. Nunca se rindan”.
Para Lander su historia no termina con la enfermedad, sino que comienza con la vida que decidió seguir viviendo después de tocar las campanas como una forma de afirmar que venció el cáncer.
¿Qué es un tumor?
Un tumor es un crecimiento anormal de células en el cuerpo. Puede ser benigno, que no es cáncer y no se propaga, o maligno, que sí es cáncer y puede extenderse a otros órganos. Algunos tumores no causan síntomas al inicio y se detectan con estudios médicos.