Guasave, Sinaloa. Cuando supo del incendio, ya era tarde, las llamas no solo habían consumido parte de su negocio, también acabaron con la vida de “Currito”, un loro que tenía más de 25 años siendo no solo parte de la familia, también el atractivo para los clientes cuando al llegar al negocio les daba la bienvenida.
Don Alberto no pudo evitar las lágrimas a pesar de sus esfuerzos, narró que cuando su hijo que reside en la ciudad de Nogales, Arizona, le marcó para avisarle que de su negocio de aceites y lubricantes salía humo, se fue corriendo. Temía la pérdida material, pero más aún la de sus mascotas que se habían quedado al interior.
El perico con “camiseta”, le llamaban los clientes al llegar al negocio
Cuando llegó, levantó la cortina, “La Cuata”, una perrita de 9 años, salió corriendo, sin embargo, encontró sin vida a “Currito”, el lorito “con camiseta”, como lo llamaba la gente al ver que producto de sus años de vida, había perdido el plumaje en la parte del pecho.
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“Pasó un amigo de él (hijo) por aquí, como no tenía mi número le llamó a él. Estaba cerrado, fue a las 10:15 de la noche, yo vine y levanté la cortina, apenas iba empezando el fuego, pero yo me metí de hecho porque tenía el periquito colgado ahí y la perrita, la perrita la saqué, pero el periquito ya se había muerto, no lo pude salvar. Se había muerto por el humo, estaba colgado arriba y el humo tiende a subir”.
Hablaba, de hecho para los clientes…, lo buscaban…
“Le decían pelón, o el perico con camiseta, porque no tenía plumas en la parte del pecho, desde hace como unos 5 o 6 años que las empezó a perder por la edad”, expresaron tanto don Alberto como su hijo, del mismo nombre, haciendo esfuerzos para contener el llanto ante lo inevitable.
La “Cuata” sobrevivió al incendio de la ferretera en La Curva, aunque con trauma
“La Cuata” tuvo mejor suerte, todavía andaba ahí recorriendo el lugar, narran que era una perrita callejera que llegaba a diario al negocio de aceites hasta que se quedó, incluso las personas al saber por las redes sociales de que se había quemado el local, lo primero que preguntaban era por la vida del animalito, a quien ya conocían.
“Ella tiene 9 años que llegó aquí, estaban los dos, aquí dormían adentro”, comentó mientras hizo pausas tratando de contenerse.
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La mascota de color café claro y regordeta, se veía nerviosa, daba vueltas en el lugar, huele a quemado y se echa en un montículo de tierra y arena que hay en el sitio, como tratando de olvidarse del siniestro que casi acaba con su vida.
Alberto, hijo del propietario del lugar, narró que tras el incendio se la llevaron a su casa para resguardarla, pero no quiso estar allá, no comía ni hacía sus necesidades, como si algo en su cabeza estuviera pasando.
En cuanto llegaron al lugar, la mañana de este viernes, “La Cuata” bajó corriendo de la camioneta y empezó a dar vueltas.
“Allá anda, mira”, dijo el padre cuando la vio oler los terrenos en los que se ‘crio’ y en los que el pasado miércoles 3 de junio a punto estuvo de perder la vida.