Guamúchil, Sinaloa.- Que llueva, que llueva… ¡El panadero no se enoja! Al contrario, los días de lluvia en Guamúchil traen un aroma especial: el del pan recién horneado, y con él una demanda que puede dispararse hasta un 80 por ciento, según Antonio Gallardo Angulo, representante de una empresa panadera en la ciudad.
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“Cuando llueve, pues a todo mundo se nos antoja el pan”, aseguró el empresario, quien detalló que las tardes lluviosas son las más dulces para el negocio.
“Se nos acaba todo, hay veces que no nos damos abasto. Metemos más personal para poder atender a todos”.
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Gallardo Angulo explicó que el clima juega un papel crucial en la dinámica de ventas: si la lluvia cae en las horas clave, el incremento es notable.
“Si llueve temprano, como empezando la tarde, se antoja el pan, la gente tiene chance de ir por él y las ventas suben un 50, 60 y hasta un 80 por ciento más de lo normal”.
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El protagonista del antojo suele ser el pan de levadura, especialmente las conchas, seguidas por piezas de pan blanco y bollería. Incluso los panes para hot dogs y hamburguesas ven una mejor demanda en estos días húmedos.
“Es la costumbre aquí en Sinaloa: se nubla, se antoja un cafecito con pan, un chocolate o un cappuccino… algo calientito que abrace el alma”, comentó Antonio Gallardo con entusiasmo.
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El éxito no es improvisado. El empresario reveló que en su panadería se guían por el pronóstico del clima para anticiparse y aumentar la producción desde temprano.
“No podemos esperar a que llueva para reaccionar, porque hacer pan lleva tiempo. Hay que madrugarle y tener fe en las nubes”, dijo.
Así, mientras las gotas tamborilean en los techos de Guamúchil, en los hornos se cuece más que pan: se hornea tradición, gusto y esa calidez que solo una pieza recién hecha puede ofrecer cuando el cielo llora.
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