Reelección, forma y circunstancia

En medio de una emergencia sanitaria y en pleno debate sobre la necesidad de establecer como prioridad sobre todas las cosas la búsqueda de medidas que permitan mitigar sus efectos en la salud y en la economía de los mexicanos, los diputados federales de Morena y el PT, prácticamente solos, aprobaron la reglamentación que les permitiría reelegirse en sus cargos sin necesidad de solicitar licencia.

El problema no es el hecho, sino la forma y la circunstancia, aunque ahora falta saber si la decisión será avalada por el Senado de la República, donde no tienen la mayoría requerida y tendrían que cabildear.

La reelección de diputados y senadores tiene grandes ventajas, como la cercanía que eso los obligaría a mantener con sus representados, de quienes dependería su eventual ratificación en el cargo.

Creo que también fomentaría una mayor responsabilidad y rendición de cuentas de los legisladores que aspiren a ser reelectos a sus representados en la demarcación por la que fueron electos, porque de ellos dependería finalmente si los apoyan a no para mantenerse en el cargo.

No hay duda de que la reelección consecutiva impactaría también en la formación de diputados más profesionales, con mayores conocimientos sobre el quehacer legislativo, la problemática que enfrentan sus representados, además de que acabaría o se reduciría la curva de aprendizaje que enfrentan quienes llegan al legislativo por primera vez.

Más experiencia, pues, y la posibilidad de ir acabando con diputados que llegan por cuestiones circunstanciales y solo van a vegetar y hacer desfiguros dentro y fuera del recinto legislativo.

Sobre las críticas, quienes se oponen a la reelección consecutiva sin dejar el cargo para hacer campaña política consideran que estarían compitiendo con grandes desventajas, lo que en mi particular punto de vista es muy relativo debido al desgaste propio del quehacer legislativo y a la toma de decisiones que con frecuencia responden más a los intereses de los partidos que representan, que a los ciudadanos a los que se deben.

Aquí el problema fue la forma, el que en estas circunstancias se decidiera dar el albazo, cuando muchos ciudadanos piensan que ese esfuerzo debieron realizarlo para debatir sobre la urgencia de medidas, por ejemplo, para atenuar el impacto de la crisis sanitaria en la economía de las empresas y de los trabajadores.

En estos momentos, quienes aprobaron la regla, si esta pasa en el Senado, llevan con ello un poco más de lastre en sus aspiraciones.

Y ante una sociedad cada vez más pensante, con un voto más reflexivo, no serían pocos los diputados que se toparían con el rechazo ciudadano en sus legítimas pero cuestionadas intensiones de mantenerse en el cargo. En Sinaloa veremos cada caso y cada ridículo en ese sentido en el 2021.

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