¿Por qué siempre estoy en relaciones tormentosas?

Las relaciones de pareja, no siempre se dan con el ideal que cada uno de nosotros se ha imaginado, o lo que hemos conocido en las películas de romance. Como en toda relación entre dos personas, cada parte da lo que tiene, y eso implica que puedan producirse malentendidos, conflictos y situaciones por resolver.

Estas situaciones son algo común en todas las parejas y que con voluntad y amor por ambas parte se puede resolver. En el caso de las relaciones tormentosas, estas diferencias van más allá y la relación se convierte en un problema para ambos, en algo tóxico, en algo que, aunque que saben que les causa un perjuicio, no se pueden desenganchar.

Al comienzo de la relación, la pasión, la necesidad de poseer y de estar con la otra persona están muy presentes. Lo que hace o dice la pareja en esta fase inicial de enamoramiento, parece fascinante y se valora mucho.

Si pusiéramos más atención pudiéramos notar que en esa primera fase ya podemos ver señales de que la relación se convertirá en algo tormentoso si no se repara por ambas partes. Se pueden dar situaciones de control, de necesitar saber dónde está la persona amada en todo momento, empieza a aparecer el temor a que la otra persona termine la relación, a una infidelidad, etc.,

Darnos cuenta de estos comportamientos es importante y a la vez dificil de notar para muchos al inicio. La intensidad del inicio de la relación, tanto para lo bueno, como para lo malo, puede marcar la misma. Las dos partes se inclinarán por lo bueno y lo malo lo harán a un lado.

Hay que estar muy atentos con esto y reflexionar sobre el precio que estamos dispuestos a pagar por tener “lo bueno”. Cuando una pareja entra en este tipo de dinámicas, se modificarán los episodios de enfado con los de reconciliación, que suelen ocultar lo que ha ocurrido. La pareja irá edificando su relación con base a estos dos polos, existiendo, control, desconfianza, miedo, reclamos y en los casos más graves se puede llegar al maltrato físico y psicológico.

Ambas partes se suelen encontrar tan metidas en sus ideales como pareja, que les es muy difícil darse cuenta que están enganchadas a una relación conflictiva. Llegan a normalizar estas conductas dentro de sus vidas, y no son capaces de tener una relación saludable con la otra persona.

¿Qué me lleva a engancharme en una relación tormentosa?

No se trata de buscar culpables, ya que una relación ambas partes son responsables de construir la relación y en muchas ocasiones no es posible ver más allá de lo que sienten o de sus creencias. La historia personal de cada uno les hace responder de una determinada forma y lo positivo sería poder darse cuenta y trabajarlo.

Los lazos emocionales y el modo afectivo de cada uno, pueden marcar la manera en que se relacionen, por ejemplo, personas que han crecido teniendo a sus cuidadores muy disponibles, que han tenido relaciones en las que se han sentido más importantes que los demás (hermanos, primos, amigos, etc.) pueden demandar lo mismo en su pareja y no tolerar la frustración que les genera que no todo gire en torno a ellos/as. Y esto no tiene porqué ocurrirle solo a un miembro de la pareja, sino que puede ocurrirle a los dos.

De la mano a esto, es determinante el tipo de personalidad que hayamos desarrollado y la de nuestra pareja. Por ejemplo una persona insegura con baja autoestima, podrá verse envuelta en una relación de este tipo, necesita la reafirmación del amor de su pareja de manera constante.

De igual forma puede ocurrir una persona que se encuentre en el otro extremo, porque creerá que su pareja le debe complacer en todo lo que quiere.

Cualquiera puede involucrarse en una relación tormentosa sin darse cuenta, lo importante es conocerse lo suficiente a uno mismo, para darnos cuenta qué es lo que está ocurriendo y decidir si se quiere amar o sufrir.

¿Qué sucede dentro de las relaciones tormentosas?

Las conductas que más se dan este tipo de situaciones, están relacionadas con:

• Miedo al abandono: Suelen ser una señal de alerta, la persona siente un miedo irracional a ser abandonado, a que su pareja lo deje, a que lo excluya de su vida y todos sus esfuerzos se centran en evitarlo.
• Amenaza: Las propias actividades de la vida cotidiana de la pareja, pueden ser vistas como amenazantes hacia nuestra relación, el gimnasio, el trabajo, el café semanal con amigos, etc. Cualquier actividad, en la que la personas no se sienta incluida, es percibida como una amenaza e intentará controlarla o boicotearla de diversas formas, como puede ser enfadándose o chantajeando emocionalmente a la otra persona.
• Control: Sentirá la necesidad y creerá que tiene autoridad sobre la pareja. Esto puede acaparar todos los ámbitos de la vida de la otra persona, desde por ejemplo enviar un mail a controlar el tiempo que tarda del trabajo a casa.
• Incomprensión: La incapacidad para entender que la otra persona puede hacer planes en los que no estemos incluidos, salir de vez en cuando con amigos sin nosotros o realizar alguna actividad que no nos incluya, se convierte en otro foco de inestabilidad en este tipo de parejas.
• Sospechas: Relacionado con la inseguridad y a incomprensión, aparecen las sospechas hacia la pareja. Creencias o pensamientos acerca de que algo está ocurriendo, de que algo está ocultando, necesidad de información, que generalmente provoca reproches y más discusiones.
• Ambivalencia hacia la pareja: Dependiendo del momento en el que esté la relación, será la persona más importante de su vida o no querrá pasar tiempo con ella, ni hablar. Castigará a su pareja y cuando el conflicto se solucione vivirán una etapa idílica. Es algo muy común en este tipo de parejas, relacionado con lo que comentábamos al principio de lo bueno y lo malo.
• Reproches y victimización: A través de la palabra o mediante conductas, le transmitirá de una forma hostil a su pareja, lo que no le guste y a su vez se mostrará víctima de los actos de la otra persona para mantenerla cerca, para hacerle ver que todo es porque la ama.
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¿Cómo se sale de las relaciones tormentosas?

El punto más importante para salir de una relación tormentosa es poder darnos cuenta precisamente de eso, de que no es una relación saludable para ninguna de las dos personas y del deterioro que supone y de lo peligrosa que puede llegar a ser. Cada persona puede valorar lo que está viviendo y lo que quiere vivir, cómo quiere ser feliz, desde un punto de vista objetivo y aunque no es fácil, podemos evaluar aspectos como los que les comparto a continuación:

• Si existen más beneficios que pérdidas para dejarlo
• Si estamos buscando que la otra parte se convierta en alguien que no es o nosotros/as mismos estamos intentando convertirnos en alguien que no somos.
• Si estamos responsabilizando a los demás de los problemas que existen en nuestra pareja.
• Si estamos idealizando la relación y esperando algo que no sabemos muy bien que es y ni si va a llegar.

Estas son algunas cuestiones que una persona puede plantearse cuando se encuentra en una relación tormentosa. La solución no siempre es el terminar con la relación. Cuando ambos se comprometen a realizar trabajo terapéutico honesto y consciente se pueden encontrar soluciones, y si esto no es posible y crees que estás dentro de una relación tormentosa, ¡Huye! Porque el amor no tiene que doler.

Si tienes alguna duda, comentario o necesitas apoyo terapéutico envíame un mensaje o llama al teléfono 6671313403 o visita mi página en Facebook: https://www.facebook.com/sensumpsicologiaycrecimiento/

Juan José Díaz
Psicólogo y psicoterapeuta

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