Para levantar una corcholata

Un grupo de militares y guardias nacionales atienden lo que parece una emergencia en una estación del Metro, un elemento castrense con el tradicional uniforme verde...

Jesús Rojas Rivera
Jesús Rojas Rivera | Jesús Rojas Analista y columnista Línea Directa

Un grupo de militares y guardias nacionales atienden lo que parece una emergencia en una estación del Metro, un elemento castrense con el tradicional uniforme verde olivo pega un salto sobre el balasto de las vías interiores del transporte colectivo capitalino, celular en mano comienza a tomar fotografías de lo que parece un elemento metálico cilíndrico tirado entre los rieles del tren eléctrico. En menos de un minuto llega personal de apoyo, soldados de impecables botas lustradas, con guantes de látex bien puestos toman pinzas quirúrgicas pare evitar “contaminar” la escena de un potencial crimen o sabotaje al sistema de movilidad colectiva más importante de la capital del país. De pronto baja otro elemento con bolsas de protección en su calzado, apuntan la luz de sus linternas al cilíndrico metálico inerte entre los oscuros durmientes de la vía ferroviaria; ¿ será una granada de fragmentación? ¿un arma química de perversa letalidad? ¿un petardo casero? ¿un explosivo a base de dinamita?… no, es solo una lata de refresco.

Seis mil militares se anunciaron para desplegarse en la importantísima tarea de “cuidar” las estratégicas instalaciones del Metro de la Ciudad de México y sus estaciones, que según la narrativa del gobierno capitalino están siendo parte de una campaña de sabotaje o complot “desestabilizador” para golpear al gobierno de Claudia Sheinbaum. “Es la oposición la que está provocando los accidentes y las fechorías en el Metro” leía las estruendosas acusaciones de seguidores de la 4T en los comentarios de medios de comunicación capitalinos. “Son buitres carroñeros que viven festejando las desgracias ajenas” escribió un columnista militante del llamado movimiento de la transformación nacional.

Con razón o sin ella, el gobierno federal anunció la militarización del Metro como respuesta a la incompetencia de que sigue cobrando vidas. Como si la guardia nacional podría hacer labores de mantenimiento o reparación de vagones, trabes, eclisas, tirafondos o durmientes, como si la presencia de personal militar evitará el desgaste de los rieles y las ruedas propias del cotidiano uso, como si los militares podrán enmendar las fallas de construcción en los procesos viciados por la corrupción o por el uso de materiales defectuosos.

¿No sería más fácil reconocer el error y poner manos a la obra para mejorar la calidad del servicio y la seguridad de las usuarias y usuarios? ¿No será más fácil despedir a los incompetentes y fincar responsabilidad a los culpables, que montar un teatro de mayúsculas proporciones?

Es innegable que las tragedias del metro le han cobrado factura a la gobernante capitalina, la opinión pública le sigue pasando costos sobre todo por sus descuidos y ausencias. En el último accidente fatal, Claudia estaba de viaje camino a Michoacán. Según las encuestas de “El Financiero”, la jefa de gobierno bajó su aprobación general un 2%, de 49% a un 47%, con una desaprobación de un 52%. En particular en el tema de transporte público la opinión favorable bajó de un 49% a un 35%, números que anticipan un derrumbe preocupante para los estrategas de su anticipada campaña. Tal vez de ahí la decisión de recurrir a la “vieja confiable” teoría del complot, donde la culpa es de todos nuestros enemigos, -reales o imaginarios- pero jamás de quien realmente lo fue.

La Mtra. Ana María Olabuenaga, comunicóloga, académica y columnista a quien admiro profesionalmente, disfruto en sus editoriales y respeto por su valentía, cerró su imperdible columna “bala de terciopelo” con una idea en la que no podría estar más de acuerdo: ¿Cuántos mexicanos se necesitan para que la gente se crea un complot para sabotear el Metro? ¿Cuántos para evitar que se sigan haciendo pintas contra la Jefa de Gobierno? ¿Cuántos mexicanos se necesitan para hacer viable una candidatura presidencial?… Hay videos que muestran a los guardias nacionales bajando a las vías por un refresco, pero en realidad los seis mil efectivos de la guardia nacional lo que levantaron fue una corcholata.

¡Tras, tras! esa bala de terciopelo, es simplemente ex-qui-si-ta. Luego le seguimos…

Fuente: Internet

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