A una hora de vencer el plazo constitucional, este lunes 8 de septiembre, a las 11 pm, la SHCP finalmente entregó al Congreso de la Unión el Paquete Económico 2026. En una primera y rápida lectura se aprecia bastante inercial; poco alentador; con una composición ingreso-gasto sumamente limitada y rígida; que se queda lejos de proyectar los cambios estructurales que se requieren en nuestro país.
Los objetivos del Paquete Económico se centran en la estabilidad macroeconómica. Eso es importante. Para el próximo año se fijan como metas una inflación del 3 %; un tipo de cambio de 18.9 pesos por dólar; y una tasa de interés del 6 %. Sin embargo, preocupa que durante el primer año del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum no se haya alcanzado la reducción del déficit fiscal aprobado por el Congreso. En este punto se incumplió el compromiso de reducirlo, del 5.9 al 3.9 % como proporción del PIB. Se dio un relajamiento en materia de gasto y no se alcanzó la meta. Por lo tanto, para el ciclo fiscal 2026 el déficit fiscal proyectado será ahora del 4.1 %. No se cumplió la tarea.
Sigue las columnas de Héctor Avilés Ochoa en la sección especial de Línea Directa
Para el 2026, la SHCP estima ejercer un gasto público total por 10.2 billones de pesos (bdp), lo cual implica un crecimiento real del 6%. Este aumento es significativo pero va a requerir un financiamiento vía mayor endeudamiento, por 1.6 bdp. Habrá que tener cuidado y corregir esta tendencia porque la deuda del gobierno federal sigue creciendo y para el cierre del próximo año alcanzará los 20.3 bdp. Esto ya es prácticamente el doble, comparado con el saldo observado hacia el final del sexenio de EPN.
El presupuesto federal orientado a los programas sociales también seguirá aumentando y para el 2026 alcanzará un total de 987 mil millones de pesos (mmdp). Este cuantioso recurso ya representa el 3 % del PIB. Con estos Programas del Bienestar se ha logrado reducir la pobreza y la desigualdad en nuestro país, el cual, ha sido un gran resultado de política pública. El problema es que este recurso compromete otros renglones de gasto público que igual deberían ser prioritarios. Un ejemplo: para el Programa de Adultos Mayores se proyecta un presupuesto de 527 mmdp, una cantidad de dinero ya superior a los 513 mmdp que le asignan a la SEP.
El Proyecto de Presupuesto también castiga el renglón de la inversión productiva, que resulta fundamental para potenciar el crecimiento de la economía. Para este renglón estratégico se proyectan recursos limitados, por un monto de 960 mmdp. El problema es que ésta inversión física no solo es insuficiente, tampoco se ejerce de la mejor manera. El próximo año Pemex seguirá siendo un barril sin fondo. A empresa pública se le inyectarán 517 mmdp para equilibrar su operación deficitaria; y adicionalmente 263 mmdp para financiar sus proyectos de inversión.
Para Sinaloa no se proyecta el mejor escenario. El crecimiento de las participaciones y aportaciones federales para el Gobierno del Estado y los 20 municipios será inercial. A la UAS y a la UAdeO se le aumentará el subsidio, solamente ajustado al índice inflacionario esperado. El presupuesto de la Secretaría de Agricultura también viene muy corto, por el orden de los 75 mmdp. Dentro del capítulo de los nuevos trenes de pasajeros no se contempla la ruta Mazatlán-Los Mochis. En materia de nuevas carreteras tampoco se considera el tramo Topolobampo-Choix-Chihuahua.
Definitivamente, las y los diputados federales de Sinaloa están obligados a realizar un trabajo político eficaz, verdaderamente comprometido, para tratar de corregir estas circunstancias nada favorables.