La vida deportiva de un boxeador profesional entra en decadencia al coquetear con los 40 años de edad. Eso está más que científicamente comprobado, porque sabemos que las piernas y la fuerza ya no tienen la contundencia suficiente para mantenerse en un nivel óptimo ni competir contra rivales más jóvenes.
Es cierto que históricamente existen excepciones, pero hay que destacar que son contadas. Los casos más claros son los de George Foreman, Archie Moore y Cornelius Bundrage, pugilistas que después de las cuatro décadas sobre su espalda todavía ofrecieron algunos pequeños destellos de su grandeza.
Moore sostuvo 49 combates después de apagar las 40 velitas; Bundrage ganó dos títulos mundiales tras cruzar esa barrera de edad, o la del icónico George Foreman, quien a sus 45 abriles también se dio el lujo de regresar al cuadrilátero para convertirse nuevamente en campeón del mundo en la división máxima.
Pero ¿qué otros boxeadores han intentado esa hazaña como la de los tres mosqueteros arriba señalados? Pocos o casi nadie.
Un grande del boxeo en los tiempos modernos como el ruso Gennady Golovkin, con 40 años, mantiene su fe en regresar a los encordados y tratar de seguir escribiendo páginas gloriosas, pero está muy claro que el triple “GGG” ya no tiene esa capacidad que en su momento lo ubicó como el mejor boxeador del planeta.
Recientemente se anunció que el filipino Manny Pacquiao ha tomado la decisión de regresar a los cuadriláteros a sus 45 años de edad. ¿Acaso lo estará haciendo por necesidad económica (que lo dudo) o por simple egolatría? ¿En realidad tendrá la capacidad para competir? También lo dudo.
Y es aquí donde no entiendo al Consejo Mundial de Boxeo y a su presidente Mauricio Sulaimán, quienes han dado luz verde a Manny para pelear, y no precisamente en un combate de exhibición, sino en un duelo por el título mundial interino Welter en poder de Mario Barrios, cuando por décadas dicho organismo y sus dirigentes han pregonado tener primordial interés en cuidar la integridad física de los deportistas.
Manny fue un grande del boxeo, no solo por haber ganado títulos en varias divisiones, hazaña que nadie más en el mundo lo ha logrado. Pero ¿vale la pena arriesgarse, sobre todo cuando su último combate sucedió hace cuatro años y que perdió con Yordenis Ugas? No lo sé. Lo que sí siento es que su decisión podría cobrarle factura de alguna forma.
En el mercado actual existen boxeadores que seguro van a rebasar la línea de los 40, y que tratarán de extender sus carreras. El resultado de esa pelea de Pacquiao podría su motivación o quizá para recapacitar. En ese rubro están, además de Golovkin (41), Vasiliy Lomachenko (36), Terence Crawford (37) el siguiente rival del Canelo; Eleider Álvarez (35), Deontay Wilder (38), Sergey Kovalev (39) y hasta el propio Saúl Álvarez (35) que con esa “capacidad de elegir” rivales, no nos sorprendería que llegue al “tostón”.