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Iberdrola y el aguachile de Rosalía

Los españoles volvieron a conseguir jugosas ganancias en México. Una vez más, los empresarios ibéricos hicieron sonar la caja y salieron con la friolera de 6,000...

Juan Ordorica
Juan Ordorica | Analista y columnista Línea Directa

Los españoles volvieron a conseguir jugosas ganancias en México. Una vez más, los empresarios ibéricos hicieron sonar la caja y salieron con la friolera de 6,000 MDD (120,000 MDP). La cantidad de la transacción es superior a la suma del presupuesto anual de los programas: Jóvenes Construyendo el Futuro, Becas Benito Juárez, Sembrando Vida y Pensiones para Personas Discapacitadas. La empresa Iberdrola consiguió vender al gobierno mexicano plantas obsoletas de generación de energía.

El presidente López Obrador se apunta un “triunfo” narrativo en su idea de regresar a la CFE el control absoluto de la generación de energía en México; sin embargo, no es por asomo alguno un triunfo financiero o económico. De inicio, la propaganda oficial intentó convencer que la transacción económica era un triunfo. La palabra nacionalización fue mencionada en esta transacción; desde luego que no lo es. La nacionalización implica una toma por la fuerza de alguna actividad prioritaria para el Estado. No es el caso con Iberdrola. Por otro lado, la empresa no fue adquirida por el gobierno. Las plantas de la empresa española fueron compradas por un fondo de inversión privado. En todo caso, el fondo de inversión recibe recursos públicos para financiar la compra, pero a manera de crédito de la Banca de Desarrollo.

La verdadera narrativa de triunfo de los mexicanos sobre los españoles debería de ser la conquista de los paladares hispanos. La cantante Rosalía puso en revolución a las redes sociales buscando la receta del manjar que es el aguachile. Nuestro glorioso aguachile se convirtió en objeto del deseo de la afamada intérprete. El gobierno debería prestar atención prioritaria en cuidar nuestros patrimonios culinarios.

En los últimos años, ha habido algunos desacuerdos entre el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y la empresa energética española Iberdrola. Una de las principales áreas de conflicto ha sido la política energética del gobierno mexicano, que busca aumentar la participación del Estado en el sector energético y reducir la dependencia de las empresas extranjeras. El presidente López Obrador ha criticado públicamente a Iberdrola por su papel en el sector energético mexicano, acusándola de monopolizar el mercado y de no invertir lo suficiente en infraestructura para mejorar el suministro eléctrico en el país.

Rosalía es la punta de lanza para llevarse nuestro aguachile. La Motomami ya prepara un saqueo de gran escala de nuestros camarones. Los invasores españoles están listos para atracar nuestras plantas de chiltepín con el saqueo más grande que se tenga memoria desde el Chocolate abuelita.

Iberdrola ha presentado denuncias legales contra el gobierno mexicano en respuesta a las políticas energéticas del país, argumentando que violan los acuerdos internacionales y ponen en riesgo su inversión en el país. Será muy interesante conocer el destino de estas denuncias. Iberdrola y el gobierno mexicano van a desistir de sus peleas jurídicas o seguirán las peleas en tribunales por las diferencias previas.  Una vez más, el régimen de López Obrador muestra su laxitud a la hora de sentarse a negociar con los que consideran saqueadores de México. Los discursos incendiarios se desploman cuando hay dinero de por medio. Ambas partes (Presidencia y empresa) prefieren entregarse a la hipocresía con tal de conseguir sus fines. López Obrador busca regresar a la economía mixta y la empresa española quiere la mayor utilidad posible. Por cierto, la compra de las plantas no bajará un céntimo los costos de electricidad, pero si pone presión en las finanzas nacionales (sobre todo con nueva deuda)

Bien haría el gobierno en crear una industria nacionalista de “Aguachile del Bienestar”. No se puede dejar en manos de extranjeros nuestra soberanía marisqueña. Las salsas negras nacionales y las cebollas moradas sobernas no deben ponerse nunca bajo el control de los perniciosos extranjeros. Rosalía debe de pedir perdón por todo el daño que nos hace con el reguetón afectando a nuestra patriótico mariachi y bandas regionales.

Hoy el gobierno mexicano es dueño de plantas desecho de españoles. La CFE será la encargada de operar la infraestructura adquirida y Barttlet tendrá en sus manos tecnología desechada: ¿Qué puede salir mal? Por lo pronto todos ganaron: el gobierno federal se compró una bonita historia de un triunfo en contra de Masiosare; los españoles se forraron de billetes y Rosalía se quedó con nuestro aguachile.

¿Usted qué opina, amable lector? ¿Le gustó la compra de las plantas o prefiere ayudar a Rosalía con su aguachile?

P.D. Me subí al tren y parte de esta columna fue escrita con ayuda de CHATGPT (Inteligencia artificial); queda en usted tratar de dilucidar cuáles frases pertenecen a los robots destructores.

 

 

 

 

Fuente: Internet

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