¿Benditas remesas?

Culiacán de los desfiguros, Sinaloa, 28 de septiembre 2020. Lo he venido diciendo desde hace mucho: que la economía nacional dependa de las remesas que envían trabajadores mexicanos desde Estados Unidos (así sea en grado relativo) debería ser motivo de reflexión y autocrítica, no de festejo, y menos presumirlo como si fuera mérito gubernamental.

En efecto, el envío de remesas, de Estados Unidos a México, significó, durante la primera mitad del año en curso, un ingreso de 19 mil 74 millones de dólares, cantidad que superó en 10.5 por ciento a la del mismo periodo de 2019, según reportó el Banco de México.

Se trata de un nuevo récord, logrado por los migrantes mexicanos que envían buena parte de sus recursos a sus familias que, en México, carecen de ingresos dignos y con frecuencia ni trabajo pueden tener.

Ese “récord” (que igual ilustra la incapacidad de México para generar sus propios recursos y suficientes fuentes de trabajo dignamente pagadas, lo que hasta ahora no sucede) fue muy festinado por políticos y funcionarios de toda etiqueta.

No es la primera vez que las remesas palían la crisis económica, pero de junio de 2019 al mismo mes de este año, hay un nuevo máximo histórico: 37 mil 865.9 millones de dólares.

Es encomiable, desde luego, y nuestros paisanos que sacrifican buena parte de sus ingresos en Estados Unidos, merecen reconocimiento nacional. Pero de ahí a festejarlo como si se tratara de un mérito nacional, y menos del gobierno, hay gran distancia.

En más de un sentido, vergüenza les debería dar al gobierno y a la empresa privada mexicana.

(Y son capaces de mandar tal “récord” a la ridiculez de Guinness).

UNA DE MEROLICOS

Siguen sin entender las improvisadas “autoridades educativas” (federal y estatales): se estima que el 76.6% de la población urbana tiene acceso a la Internet; en el medio rural, sólo un 20.6% y 23.4% de los hogares cuentan con computadora y con conexión a Internet, respectivamente.

Sobre el acceso a la educación “en línea”, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) claramente ha dicho que “la medida no es viable en México”, debido a que aproximadamente 1.4 millones de estudiantes no podrán regresar a clases.

Además, se tiene que considerar que “las diferencias en materia de posesión de una computadora y de acceso a Internet son muy pronunciadas. Mientras que casi nueve de cada 10 hogares del nivel socio económico alto cuentan con conexión a Internet, solo dos de cada 10 hogares del estrato bajo cuentan con conexión” (PNUD). Quizá eso no esté en el interés de las autoridades.

Por otra parte, es lo legal: si las clases son por Internet y TV, la conexión debe ser gratuita; si alguien no las tiene, se le debe dar sin cobro alguno. Es lo consecuente con la gratuidad que mandata la Constitución para la educación pública.

Si no lo hace, el gobierno está violentando el principio constitucional, dígase lo que se diga.

EN EL TINTERO

-Como “una lucha sórdida y descarada” califican opinadores lo que está sucediendo en Morena en la pugna por la dirección partidaria y, en obvio, por el manejo de cuantiosos recursos (de los más de cinco mil 200 millones de pesos que se llevan los partidos este año, más de mil 700 millones son para el morenista). No es poca cosa y a ver en qué termina el pleito.   

-Lo que se vio el sábado pasado en la Ciudad de México, es producto de la irresponsable polarización, de ambas partes. El riesgo de enfrentamiento permanece, pues apoyadores y contrario a AMLO están en el zócalo, de hecho, frente a frente.

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