México. La tos ferina ha encendido las alertas del sector salud en México tras registrar 71 muertes de bebés en lo que va de 2025, una cifra que duplica los fallecimientos reportados durante todo 2024, según el informe más reciente de la Secretaría de Salud (SSa) sobre enfermedades prevenibles por vacunación, compartido este martes 14 de octubre.
La tos ferina, una infección respiratoria altamente contagiosa, puede ser mortal en bebés al causar apneas o pausas prolongadas en la respiración, síntomas que muchas veces se confunden con resfriados leves.
Las autoridades de salud reiteraron el llamado a la vacunación oportuna como la herramienta más efectiva para prevenir complicaciones graves y evitar nuevas muertes por esta enfermedad.
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Del total de decesos, 67 corresponden a menores de un año que no habían recibido el biológico correspondiente, mientras que 88 por ciento eran menores de seis meses. Además, 58 por ciento de las víctimas fueron niñas, reveló la dependencia federal.
El documento detalla que los fallecimientos se distribuyeron en 21 estados, siendo Puebla la entidad con mayor letalidad (42.9%), seguida de Baja California Sur (16.7%), Jalisco (14.3%), San Luis Potosí (10.7%), Campeche (8.3%) y Tamaulipas (7.4%).
A la par, el país acumula mil 479 casos confirmados de tos ferina en lo que va del año, con presencia en casi todo el territorio nacional, excepto Tabasco, único estado sin contagios reportados. Los municipios más afectados son Guadalupe, Nuevo León (95 casos) y Aguascalientes, Aguascalientes (80 casos).
¿Cuáles son los síntomas de la tos ferina?
La tos ferina es una enfermedad respiratoria contagiosa que se transmite por contacto con secreciones de una persona infectada. Los síntomas iniciales son similares a un resfriado común, como secreción nasal, fiebre y tos leve, que luego se intensifican, generando dificultad para respirar y un silbido característico después de los ataques. Estos episodios, que suelen ocurrir por la noche, pueden durar hasta 10 semanas y dificultan actividades como comer o beber.
El tratamiento incluye antibióticos y, en casos graves, líquidos intravenosos. Los bebés son los más vulnerables a complicaciones graves, ya que los ataques de tos pueden causar una pausa temporal en la respiración.
La enfermedad puede prevenirse con la vacuna pentavalente acelular, que protege contra difteria, tétanos, tos ferina, poliomelitis e influenza tipo B, administrándose en 4 dosis a los 2, 4, 6 y 18 meses, con un refuerzo a los 4 años para proteger contra la tos ferina.