México. El acceso a la vivienda en México ha evolucionado hacia esquemas más flexibles que buscan adaptarse a las necesidades reales de los trabajadores. Bajo esta lógica, el programa Crediterreno Para mi hogar permite no solo adquirir un terreno, sino también financiar la construcción de una vivienda en el mismo proceso, ofreciendo al derechohabiente la posibilidad de elegir ubicación y diseño según sus preferencias.
A diferencia de los esquemas tradicionales, este modelo amplía las opciones de financiamiento al permitir que los usuarios accedan a más de un crédito, ya sea para adquirir otra vivienda, un terreno, realizar mejoras o incluso liquidar un crédito hipotecario previo con otra institución. Sin embargo, esta alternativa está condicionada a un historial limpio con el Instituto, es decir, sin incumplimientos ni apoyos previos para cubrir adeudos.
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El funcionamiento del crédito contempla dos etapas claramente definidas. En la primera, el trabajador puede destinar la totalidad de su ahorro en la Subcuenta de Vivienda, junto con hasta el 35% del monto total del crédito, para la compra del terreno. Este recurso se entrega directamente al vendedor, respetando siempre el menor valor entre el avalúo y el precio de compraventa.
Posteriormente, el 65% restante del financiamiento se canaliza a la construcción de la vivienda. Este monto no se entrega de una sola vez, sino en ministraciones conforme al avance de obra, lo que permite supervisar el desarrollo del proyecto. En caso de que el monto utilizado para el terreno sea menor al porcentaje permitido, la diferencia puede incorporarse al presupuesto de construcción.
Las condiciones financieras del crédito —como el monto total, la tasa de interés y el plazo— dependen de la situación particular de cada solicitante. El plazo puede elegirse entre uno y 30 años, con la limitante de que la suma de la edad del acreditado y el tiempo del crédito no supere los 70 años en hombres y 75 en mujeres.
Además, el esquema contempla beneficios adicionales como la posibilidad de realizar pagos anticipados sin penalización, así como apoyos en caso de contingencias, entre ellos seguro de vida, cobertura por incapacidad total permanente, fondo de protección de pagos y prórrogas ante la pérdida de empleo. También se considera un incentivo importante: quienes perciben ingresos mensuales de hasta 9,985.43 pesos quedan exentos del pago de gastos de titulación.
Para acceder a este financiamiento, es indispensable ser derechohabiente con relación laboral vigente, no contar con un crédito activo del Instituto, autorizar la consulta del buró de crédito, estar registrado en una AFORE y completar tanto un cuestionario socioeconómico como el curso en línea “Saber más para decidir mejor”.
En cuanto al terreno, este debe cumplir con criterios específicos: ser de propiedad privada, contar con uso de suelo habitacional o mixto, ubicarse dentro del territorio nacional y ajustarse a las normativas locales en materia de construcción y desarrollo urbano.
¿Qué garantiza el crédito durante su vigencia?
El esquema establece que tanto el terreno como la vivienda construida funcionarán como garantía del financiamiento, lo que asegura el respaldo del crédito a lo largo de todo el proceso.
Condiciones clave del terreno y la construcción
El cumplimiento de normas urbanas, el uso de suelo adecuado y la correcta supervisión del avance de obra son elementos esenciales para que el proyecto pueda desarrollarse sin contratiempos y dentro del marco legal establecido.