Estados Unidos. La variante XFG, conocida como “Stratus”, es una nueva versión del Covid-19 que ha ganado fuerza en Estados Unidos, donde ya representa el 78 por ciento de los casos nuevos a finales de agosto de 2025. Detectada por primera vez en enero en el sudeste asiático, pertenece a la familia ómicron y surgió de una recombinación entre las subvariantes LF.7 y LP.8.1.2. Esta combinación le otorga una alta capacidad de transmisión y posible evasión parcial a la inmunidad previa.
Las mutaciones en su proteína de pico podrían facilitar la entrada a las células humanas, aunque no hay evidencia de que cause una enfermedad más grave. Los síntomas siguen siendo similares a los de otras variantes: dolor de garganta, tos, fiebre, fatiga, congestión, dificultad para respirar, náuseas o diarrea, con un aumento observado en casos de ronquera.
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El diagnóstico sigue dependiendo de pruebas específicas, y se recomiendan antivirales como Paxlovid para personas vulnerables. Las vacunas continúan protegiendo contra formas graves, aunque su eficacia puede reducirse frente a algunas mutaciones.
La OMS clasifica a Stratus como “en seguimiento” y considera bajo el riesgo sanitario global actual. Aun así, su rápida propagación —confirmada también por análisis de aguas residuales y datos de GISAID— resalta la importancia de mantener medidas de prevención.
Expertos recomiendan estar al día con las vacunas, hacerse pruebas ante síntomas y continuar la vigilancia del virus para evitar un repunte mayor. Aunque no es más peligrosa, su velocidad de expansión exige no bajar la guardia.