Estados Unidos. El sarampión, una enfermedad que durante años se consideró bajo control en gran parte del mundo, vuelve a expandirse con fuerza. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el reciente rebrote revela una falla profunda: el retroceso sostenido en los programas de inmunización infantil, incluso en países con sistemas sanitarios sólidos como Estados Unidos y Canadá. El análisis proviene del informe Progreso hacia la eliminación del sarampión, publicado en el Registro Epidemiológico Semanal.
Según la doctora Kate O’Brien, directora de Inmunización de la OMS, el virus está aprovechando cada descenso en las coberturas de vacunación. Recordó que el sarampión es tan contagioso que “basta una señal mínima para encender la alarma”, y que sus brotes funcionan como un aviso temprano de que existen brechas que también exponen a otras enfermedades prevenibles.
Las cifras confirman la magnitud del retroceso: solo en 2024 se estimaron 11 millones de infecciones, casi 800 mil más que antes de la pandemia. En Estados Unidos, el deterioro se aceleró en 2025. Aunque el país había eliminado la enfermedad en 2000, hoy vive su escenario más grave en una década. Un análisis de NBC News reveló caídas en la vacunación infantil en 77% de los condados desde 2019, lo que dificulta contener brotes simultáneos. Los CDC detectaron el genotipo D8 en los casos de Texas, el mismo que circula en Carolina del Sur, aunque aún no confirman si los focos en Texas, Utah, Arizona y Carolina del Sur están conectados.
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Actualmente, Carolina del Sur suma 58 contagios, Arizona 153, Utah 102 y el total nacional asciende a 1,798 casos en 42 estados, además de tres muertes. La OMS insiste en que solo una cobertura superior al 95% puede evitar que el virus se reinstale.
¿Por qué persisten brechas tan profundas en la protección infantil?
De acuerdo con la OMS, más de 30 millones de niños quedaron sin vacunarse adecuadamente en 2024, sobre todo en África y la región del Mediterráneo Oriental, donde conflictos, falta de acceso y desinformación siguen alimentando una crisis que el sarampión continúa explotando.