Estados Unidos. Con decenas de personas arrestadas, Los Ángeles vivió este viernes uno de los mayores operativos migratorios recientes, encabezados por el ICE. Las redadas iniciaron a las 7:00 de la mañana en zonas con alta presencia de comunidades centroamericanas y mexicanas, como Westlake. Los primeros detenidos fueron jornaleros que buscaban empleo frente a una tienda de materiales. Posteriormente, agentes armados se desplegaron en al menos tres operativos simultáneos, incluidos dos en negocios del Distrito de la Moda, donde capturaron a más de veinte trabajadores.
Activistas y ciudadanos intentaron frenar las detenciones. Enfrentamientos con las autoridades dejaron a un manifestante en el suelo. Imágenes aéreas captaron cómo agentes en uniforme camuflado y vehículos blindados usaron gases para dispersar a la gente. El FBI y la DEA también participaron, lo que generó mayor tensión.
La alcaldesa Karen Bass calificó las acciones como inaceptables y expresó su rechazo. “Estas tácticas siembran el terror”, declaró.
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La comunidad también denunció redadas cerca de escuelas, lo que activó la vigilancia por parte de padres de familia. Críticas surgieron al ver presencia del LAPD en al menos uno de los operativos, pese a leyes estatales que prohíben esa colaboración. El jefe del departamento aseguró que su personal no colabora con deportaciones masivas ni solicita estatus migratorio.
Activistas convocaron una manifestación para la noche del viernes frente al centro de detención migratoria en el centro de Los Ángeles. Este operativo es parte del nuevo impulso del gobierno federal por alcanzar tres mil arrestos diarios, meta que ha generado creciente oposición. El caso del niño Mártir García Lara, de 9 años, detenido junto a su padre tras presentarse en corte, ha generado especial indignación.