Estados Unidos. La Casa Blanca volvió a enfrentar cuestionamientos por el manejo de información confidencial, después de que en Anchorage, Alaska, se localizaran documentos reservados el mismo día de la cumbre entre Donald Trump y Vladímir Putin.
El 15 de agosto, hacia las 9:00 de la mañana, tres turistas que se hospedaban en el Hotel Captain Cook encontraron en la zona de negocios un paquete de ocho páginas abandonado en una impresora. De acuerdo con NPR, las hojas correspondían a materiales elaborados por la Oficina del Jefe de Protocolo de Estados Unidos.
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Las páginas contenían datos sensibles: números de contacto de funcionarios, localización de salones para las conversaciones bilaterales, cronogramas detallados y hasta la preparación de la entrevista que Trump concedió más tarde a Fox News. Fotografías tomadas por los propios huéspedes y difundidas por EFE confirman el contenido.
Entre los apuntes figuraban el itinerario de ambas delegaciones, la distribución de espacios para cada acto oficial y la referencia a un obsequio preparado por Trump: un busto en miniatura del águila calva. También se incluyó la guía fonética de los nombres de los asistentes rusos, así como el acomodo previsto para un almuerzo que finalmente no se llevó a cabo.
Consultada sobre el incidente, la Casa Blanca intentó restar importancia y lo describió como “un simple menú de almuerzo de varias páginas”. Sin embargo, el episodio se suma a otros fallos de seguridad durante la Administración Trump. En marzo, altos cargos compartieron por error en un chat de Signal, que incluía a un periodista, planes de un bombardeo en Yemen. Y en abril, The New York Times reveló que Pete Hegseth difundió información militar en un grupo privado con familiares y su abogado personal.