Londres. – El expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III de Inglaterra, fue liberado este jueves después de permanecer cerca de 11 horas en una comisaría de Norfolk, donde fue interrogado por la Policía británica en el marco de una investigación relacionada con el caso Jeffrey Epstein.
El exduque de York fue detenido a primera hora de la mañana en su residencia de Sandringham y trasladado a una estación policial, acusado de mala conducta en el desempeño de un cargo público. Las autoridades sospechan que habría compartido información confidencial con Epstein, lo que derivó en su arresto y posterior interrogatorio.
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Tras su liberación, Andrés continúa bajo investigación y deberá enfrentar nuevas diligencias judiciales en los próximos días. La Policía británica aclaró que el proceso sigue abierto y que la decisión de liberarlo no implica el cierre del caso.
Reacciones públicas y contexto
La detención y posterior liberación del expríncipe generaron un fuerte impacto en la opinión pública británica. En Londres, ciudadanos celebraron el arresto como un mensaje de que la monarquía no está por encima de la ley, mientras que críticos de la Casa Real señalaron que el episodio marca un precedente histórico en la relación entre la justicia y la realeza.
El caso se suma a las controversias que Andrés arrastra desde hace más de dos décadas por su cercanía con Epstein y las acusaciones de abuso sexual presentadas en su contra, que ya lo habían obligado a retirarse de la vida pública en 2019.
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La liberación del expríncipe Andrés tras su arresto en Norfolk abre un nuevo capítulo en el escándalo vinculado al caso Epstein. Aunque ya no ocupa funciones oficiales, su situación judicial podría tener repercusiones en la imagen de la monarquía británica y en la percepción de justicia frente a figuras de alto rango.