Canadá. En un nuevo posicionamiento sobre la crisis que sacude a Oriente Medio, el gobierno de Canadá instó a Estados Unidos y a Irán a retomar el diálogo diplomático y frenar la escalada de violencia que amenaza con desestabilizar aún más la región.
El llamado fue emitido este lunes por la ministra de Asuntos Exteriores, Anita Anand, quien a través de un comunicado oficial condenó los recientes ataques iraníes contra infraestructura civil en distintos puntos del Golfo. Aunque evitó pronunciarse explícitamente sobre un alto al fuego generalizado, subrayó la urgencia de proteger a la población y evitar que la confrontación derive en consecuencias mayores.
“Instamos a todas las partes a priorizar la protección de los civiles y de la infraestructura civil, a retomar las negociaciones y a avanzar hacia una resolución diplomática de la crisis”, expresó la canciller. En el mismo mensaje calificó las acciones atribuidas a Teherán como una “amenaza peligrosa” para la estabilidad regional y una escalada “inaceptable”.
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El pronunciamiento se da tras un fin de semana marcado por bombardeos sorpresa lanzados por fuerzas de Israel y Estados Unidos sobre territorio iraní. En esas operaciones murieron altos dirigentes iraníes, entre ellos el ayatolá Alí Jameneí, lo que representó un punto de quiebre en las ya frágiles negociaciones entre Washington y Teherán.
Un día antes, el primer ministro canadiense, Mark Carney, había expresado su respaldo a la ofensiva. El mandatario afirmó que su país apoya la actuación de Estados Unidos para impedir que Irán obtenga un arma nuclear y para frenar lo que describió como amenazas del régimen iraní a la paz y la seguridad internacionales, alineándose así con la postura de la Casa Blanca.
¿En qué se basa la crítica a la postura del gobierno canadiense?
La principal objeción apunta a la falta de una justificación jurídica clara en el marco del derecho internacional. El exministro de Exteriores Lloyd Axworthy calificó de “imprudente” el respaldo del Ejecutivo y señaló que no se ha invocado una base legal como el artículo 51 de la Carta de la ONU —que regula la legítima defensa— ni una autorización expresa del Consejo de Seguridad. Recordó además que en 2003 Canadá se negó a participar en la invasión de Irak por la ausencia de una resolución internacional, y advirtió que apoyar ataques preventivos contra Irán, en medio de negociaciones diplomáticas, implica adoptar una doctrina que el propio país rechazó en el pasado.
Debate sobre la legalidad internacional
El intercambio de posturas ha reabierto en Ottawa una discusión de fondo sobre la política exterior canadiense: cómo equilibrar su alianza estratégica con Estados Unidos y su tradición de apego al multilateralismo. Mientras el gobierno sostiene que la prioridad es frenar el avance del programa nuclear iraní y garantizar la seguridad internacional, sus críticos advierten que respaldar acciones militares sin una base jurídica claramente expuesta podría debilitar la credibilidad de Canadá como defensor del orden internacional basado en reglas.