Estados Unidos. La tensión acumulada por el prolongado cierre del gobierno federal en Estados Unidos comenzó a reflejarse con mayor claridad en el sistema de aviación civil. A partir del 7 de noviembre, American Airlines y United Airlines modificarán parte de sus operaciones, luego de que la Administración Federal de Aviación (FAA) ordenara una reducción del tráfico aéreo nacional debido a la escasez de personal en los centros de control.
La FAA argumentó que la falta de financiamiento gubernamental —vigente desde el 1 de octubre y convertida ya en la más larga en la historia del país— ha derivado en un escenario crítico: miles de controladores aéreos continúan trabajando sin recibir sueldo, lo que ha provocado ausencias y una presión creciente en quienes permanecen activos. Para mantener condiciones de seguridad, la agencia dispuso recortar 10 % el tráfico en 40 mercados considerados de alta concentración de vuelos.
Ajustes con enfoque en rutas regionales
American Airlines aseguró que la mayoría de sus itinerarios continuará operando con normalidad, aunque reconoció que algunos vuelos podrían ser reprogramados. La empresa informó que los pasajeros afectados serán notificados mediante su aplicación móvil y página web, y podrán solicitar reembolsos o realizar cambios sin cargos adicionales.
United Airlines detalló que las modificaciones se enfocarán principalmente en rutas domésticas y regionales, sin impacto en vuelos internacionales ni conexiones entre grandes aeropuertos. Asimismo, ofrecerá la opción de solicitar reembolsos incluso en vuelos que no presenten cambios, como medida de atención al cliente.
¿Qué ha provocado esta medida extraordinaria?
El cierre del gobierno federal ha golpeado directamente a la aviación civil, ya que los controladores trabajan sin recibir salario y, en muchos casos, bajo una carga laboral insostenible. Este escenario ha derivado en ausentismo y una reducción en la capacidad operativa, obligando a la FAA a intervenir para evitar riesgos en la gestión del tráfico aéreo.