Estados Unidos. Durante más de 100 días, Mahmoud Khalil permaneció en un centro migratorio en Luisiana, bajo condiciones que, según su denuncia, atentaron contra su salud física y mental. Este activista palestino y exalumno de la Universidad de Columbia acusa a la administración de Donald Trump y a funcionarios clave del gobierno estadounidense de haberlo arrestado ilegalmente y maltratado por su activismo contra la guerra en Gaza.
El joven presentó una demanda federal contra la administración, exigiendo una compensación de 20 millones de dólares por una detención que describió como arbitraria y persecución política
El arresto ocurrió el 8 de marzo en Nueva York, cuando agentes federales vestidos de civil entraron a su casa sin mostrar una orden judicial. Khalil fue trasladado a una instalación donde su ubicación se mantuvo oculta para sus familiares y abogados. Relata haber sido esposado, encadenado y sometido a privación de sueño debido a luces encendidas constantemente, además de no recibir la medicación necesaria y alimentación adecuada.
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En la demanda presentada, Khalil responsabiliza directamente a Donald Trump, al secretario de Estado Marco Rubio, al ICE y al Departamento de Seguridad Nacional, describiendo la detención como una represalia política que le causó daños económicos, emocionales y a su reputación.
Por su parte, una vocera del Departamento de Seguridad Nacional calificó las acusaciones como “absurdas” y acusó al activista de propagar “retórica de odio” hacia estudiantes judíos, señalamiento que Khalil rechaza, enfatizando la separación entre política y religión en su activismo.
Liberado el 20 de junio tras un fallo judicial que consideró inconstitucional su detención, Khalil aún enfrenta cargos migratorios pendientes, mientras busca justicia y reparación por lo que considera una estrategia para silenciar el apoyo palestino.