Ciudad de México.- Guadalupe Marín sedujo a Elena Poniatowska hace casi 40 años, cuando en
1976 la ?princesa polaca? entrevistó a esa ?diosa prehispánica? de ojos
de ?sulfato de cobre?. Allí se tejió un lazo entre la periodista y la
que fuera esposa de Diego Rivera; allí, Elena supo que estaba ante una
mujer brava, de gran belleza, pero sobre todo ?muy echada pa? delante?.
?Lupe Marín es la antítesis de la abnegada mujercita mexicana. Es
muy fuerte, es una especie de diosa prehispánica terrible, con unos ojos
que tienen que ver con el petróleo porque son de sulfato de cobre, una
mujer muy bella, alta, a diferencia de las mexicanas que en general
somos chaparritas; una mujer con mucha voluntad y que, según sus hijas
?sobre todo Lupe Rivera, que aún vive y que leyó la novela antes de que
se publicara, así como la leyeron algunos nietos? fue mala madre y en
México no ser buena madre es aterrador, te comes a tus hijos?, expresa
Elena Poniatowska.
La periodista y narradora que acaba de publicar ?Dos veces única?
(Seix Barral), una novela inspirada en Lupe Marín, dice que al final esa
mujer brava fue una extraordinaria abuela, que de joven fue una gran
costurera a la que también todo mundo le quería hacer ropa y le pedía
que fuera su modelo.
?Era la modelo perfecta, la musa perfecta, además muy atrevida,
partía plaza, absolutamente segura de sí misma, no tenía jamás una sola
duda, así que era muy echada pa? delante, a diferencia de muchas
mujeres. Si hacemos la lista en México de las mujeres echadas pa?
adelante, no son muchas, claro que le tocó Frida Kahlo, una mujer de
mucho carácter, pero ella la criticaba, decía que era mariguana, no la
quería, aunque todo el tiempo estuvo en la casa azul, le seguía haciendo
muchas cosas de comer a Diego Rivera?, señala Poniatowska.
Añade que Lupe Marín era una fiera y tal como decía Diego, era ?una
prieta mula?; porque era una mujer muy alta, morena y guapa. ?Se
agarraba todo el pelo para atrás, tenía pelo chino y se peinó igual toda
la vida; cuando fue a París causó sensación, en la calle se detenían,
volteaban todos a verla y ella adoró París y Roma, por el caso que le
hacían?.
Entre que ofrece café y galletas, o le responde a Martina que está
muy bien, que no quiere agua, Poniatowska recuerda que la entrevista que
le hizo a Lupe Marín fue fundamental para que se decidiera a escribir
de ella.
?Todo se lo debo al periodismo, lo digo siempre. Cuando la
entrevisté me cayó muy bien porque me pareció muy valiente y muy
atractiva, fue muy cariñosa conmigo; se hace un lazo muy apasionado
entre dos gentes y entonces hace tiempo encontré las entrevistas, nada
más se publicaron fragmentos, y esa fue la base de ?Dos veces única??,
expone la narradora, quien además entrevistó a hijos, nietos y amigos de
Marín.
Elena ha dedicado mucho de su escritura a las mujeres, ha hecho
novelas de Tina Modotti y Leonora Carrington, ha escrito de Angelina
Beloff y Frida Kahlo. ?Siento que las mujeres son las grandes olvidadas,
que nunca se habla de las mujeres, nunca se les da su lugar; es
importante rescatar mujeres a través de novelas, claro, lo más exacto
posible a sus vidas, pero hay mucho inventado, porque lo que yo no sé en
el aire lo compongo?.
Acepta que hay otras mujeres que le interesan, pero como se ha
dedicado últimamente a hacer demasiado periodismo y entrevistas, ahora
ha pensado en hacer una novela más íntima, más apegada a su realidad.
?Yo nunca he escrito sobre mí, siempre he escrito sobre otros o sobre
acontecimientos tan espantosos como ?La noche de Tlatelolco?, ahora he
escrito mucho sobre Ayotzinapa, sobre los acontecimientos y las
tragedias de México, el libro sobre el terremoto?.
?La Poni?, como le dicen sus amigos, tiene muchas historias por
contar, muchas surgidas del periodismo, pues nunca ha tenido la
necesidad de esperar la inspiración. El periodismo le ha dado el rigor y
las historias.
?Tú tienes detrás a tu jefe de información, a tu jefe de redacción
que te dice: ?Córrele, apúrale, eres la última o entregas porque
entregas?; además aprendes a escribir. Yo aprendí a escribir en un
periódico en el que se escuchaba el ruido de todas las máquinas de
escribir Remington de la época, y luego venían periodistas, sobre todo
cuando eres joven y medio guapita, que todo el tiempo te invitaban y te
echaban los perros y te decían cosas, todo eso te ayuda y dices ?bueno,
qué voy a esperar la gran mesa de trabajo y el gran escritorio o que se
aparezca la inspiración?, pues no. Entonces vuelven tus aspiraciones
modestas?.
Hay muchas cosas que le gustaría contar, porque también sabe que ser
periodista es una forma de ninguneo, ?de no creerte y de apoyarte en lo
que dicen los demás: ?Octavio Paz dice?, ?Carlos Fuentes dice?, pero tú
también tienes algo qué decir y tienes tu propia opinión y nunca te
sientes autorizado para decirlo?.
Y pese a la situación actual, Elena Poniatowska sigue creyendo en
México. ?Claro que sí, yo amo a mi país, lo amo como una mamá ama a su
hijo, aunque tengas que ir a jalarle los pies?. A su casa llegan muchos jóvenes buscando su consejo, pero ella dice
que son ellos quienes la aconsejan; cree en la juventud y la celebra,
por eso lo ocurrido a los 43 normalistas de Ayotzinapa le parece
inaudito; pero también por eso ha dedicado ?Dos veces única? a Cristóbal
Hagerman Haro, ?mi maestro?. Ese velerista adolescente que representará
a México en el Mundial de Cagliari, Italia, que se realizará del 20 de
octubre al 1 de noviembre, es su maestro y su nieto, el hijo de su
querida Paula.TJ
Las mujeres son las grandes olvidadas: Poniatowska
Pese a la situación actual, Elena Poniatowska sigue creyendo en México
Fuente: Internet