Ciudad de México.- ¡Dejó secuelas! En el Torneo Apertura 2008 se jugaba la gran final entre los equipos de Cruz Azul y Diablos Rojos del Toluca en el estadio Nemesio Díez, donde miles de aficionados serían testigos de una de las más duras entradas en la historia del futbol nacional.
Corría el minuto 72 de partido, cuando César Villaluz buscaba un pase de un compañero en el área chica, cuando de repente un tren llamado José Manuel Cruzalta lo embistió feamente, provocando que el jugador quedara noqueado por completo.
Como fue dentro del área, el árbitro de aquel encuentro, Robeerto García Ramos, no pitó penal a favor de la Máquina Celeste que pudo haber cambiado la historia del partido.
Villaluz fue trasladado de inmediato a un hospital para ser valorado de su lesión y sentirse triste al saber que su equipo habia perdido el partido.
Luego de esa entrada, César ya no fue el mismo de antes, comenzó a perder protagonismo en el futbol nacional y poco a poco desaparecer por completo.