Estados Unidos. El avance acelerado de la inteligencia artificial no solo está transformando industrias y servicios, también está abriendo nuevos frentes de riesgo en materia de ciberseguridad. Un reciente análisis advierte que las debilidades detectadas en este tipo de tecnologías aumentaron de forma notable durante el último año, lo que ha encendido señales de alerta entre expertos y organizaciones que dependen cada vez más de estas herramientas.
De acuerdo con el informe “Fault Lines in the AI Ecosystem”, elaborado por la firma TrendAI, durante 2025 se identificaron 2 mil 130 vulnerabilidades vinculadas con sistemas de inteligencia artificial, cifra que representa un incremento de 34.6 por ciento respecto a 2024. Aunque el número podría parecer reducido frente al universo total de errores informáticos, estas fallas ya constituyen 4.42 por ciento de todas las vulnerabilidades de software detectadas en el mundo, lo que evidencia la creciente exposición del ecosistema tecnológico basado en IA.
Las previsiones para el corto plazo tampoco son alentadoras. El estudio plantea que, si la adopción de esta tecnología mantiene el ritmo actual, para 2026 el número de vulnerabilidades podría ubicarse entre 2 mil 800 y 3 mil 600 casos, posicionando a la inteligencia artificial como uno de los focos de riesgo más relevantes dentro del panorama digital global.
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Frente a este escenario, especialistas en seguridad informática consideran que las empresas deben replantear sus estrategias de protección. Hernan Armbruster, vicepresidente senior de TrendAI, señaló que la seguridad de los sistemas basados en inteligencia artificial debe incorporarse de manera prioritaria dentro de los programas de gestión de riesgos corporativos.
El informe también identifica varios puntos donde se concentran las debilidades: infraestructuras tecnológicas expuestas, canales de datos sin protección suficiente, errores en el desarrollo de modelos de IA y fallas en los esquemas de gobernanza tecnológica. Estos elementos pueden ser explotados por actores maliciosos para acceder a información, manipular algoritmos o afectar operaciones digitales.
Otro de los factores que incrementa la preocupación es el crecimiento de la llamada “IA en la sombra”, una práctica que consiste en implementar herramientas de inteligencia artificial dentro de las organizaciones sin autorización formal o sin supervisión institucional. La ausencia de controles adecuados en estos casos puede abrir la puerta a filtraciones de datos o a la manipulación de sistemas automatizados.
¿Por qué la inteligencia artificial también está beneficiando a los ciberdelincuentes?
La misma tecnología que impulsa la innovación empresarial también está siendo utilizada por actores maliciosos para mejorar sus tácticas de ataque. El informe advierte que la inteligencia artificial permite automatizar la búsqueda de fallas de seguridad, optimizar campañas de fraude digital y desarrollar ataques de phishing más sofisticados y difíciles de detectar.
La IA también fortalece a los ciberdelincuentes
Según el análisis, los delincuentes digitales están incorporando herramientas de inteligencia artificial para ampliar la escala y velocidad de sus operaciones. Estas plataformas les permiten analizar grandes volúmenes de información, identificar vulnerabilidades con mayor rapidez y perfeccionar estrategias de engaño dirigidas a usuarios y organizaciones, lo que obliga a reforzar las medidas de protección en el entorno digital.