Estados Unidos. Investigadores están un paso más cerca de entender el proceso biológico que permite a la Turritopsis dohrnii, conocida como la “medusa inmortal”, revertir su envejecimiento y, potencialmente, aplicar estos descubrimientos al tratamiento de enfermedades relacionadas con la edad en los seres humanos.
Este organismo, descubierto en 1980 por los científicos Christian Sommer y Giorgio Bavestrello, tiene la sorprendente capacidad de regresar de un estado adulto a una etapa anterior de su vida, reiniciando su ciclo de vida como si fuera una versión más joven de sí misma.
Un reciente estudio publicado en la Proceedings of the National Academy of Sciences ha logrado secuenciar el genoma de esta medusa y compararlo con el de otra especie similar que no posee esta característica única. Los resultados mostraron alteraciones genéticas que podrían ser la clave para entender el fenómeno del rejuvenecimiento.
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A través de avanzadas herramientas bioinformáticas y genómicas, los científicos han identificado qué genes se activan o se desactivan durante el proceso de reversión de la medusa inmortal.
Aunque la inmortalidad humana sigue siendo un concepto inalcanzable, los investigadores están explorando la “amortalidad”, que se refiere a la capacidad de vivir indefinidamente sin mostrar los efectos del envejecimiento.
Este fenómeno podría ofrecer valiosas pistas sobre cómo tratar las enfermedades asociadas con la edad, como las neurodegenerativas, e incluso podría abrir nuevas posibilidades para combatir el envejecimiento celular.
La medusa inmortal comienza su vida como una pequeña larva flotante, que se transforma en un pólipo en el fondo del mar. Esta colonia se va clonando, produciendo más medusas maduras. Sin embargo, cuando las condiciones de supervivencia son desfavorables, la colonia puede retroceder a un estado más primitivo, similar al pólipo original, y reiniciar su ciclo vital desde el comienzo.