Guasave, Sinaloa.- El féretro se abrió paso entre los niños vestidos con playera azul rayada como el nombre del equipo de La Piedrera, había que escoltar a quien a diario los entrenó para ganar competencias.
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En sus manos sostenían globos de color blanco qué soltaron después. La colonia Sinaloa fue testigo de una emotiva despedida para Ángel, el joven de 24 años que perdió la vida en un accidente automovilístico en Cubiri de la Máquina. La parroquia de San Francisco de Asís se llenó de aplausos, porras y globos blancos para rendir homenaje a quien, con pasión y entrega, dedicó su tiempo a formar a las futuras generaciones de futbolistas.
Su ataúd fue escoltado por decenas de niños vestidos con el uniforme de su equipo. Conmovidos, sus alumnos lanzaron al cielo los globos en su honor, mientras gritaban con fuerza una última porra dedicada al “profe”. La energía y cariño que Ángel sembró en su comunidad resonaron en cada voz que coreó su nombre.
Ángel no solo era reconocido por su pasión por el fútbol, sino también por su compromiso con su comunidad. Su participación activa en el grupo juvenil de la parroquia y su destacada labor en el Instituto Municipal del Deporte lo convirtieron en un referente de entrega y solidaridad. Durante la ceremonia, el sacerdote Omar Alejandro Rodríguez Félix compartió anécdotas que retrataron la calidez humana y el espíritu servicial del joven entrenador.
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En medio del dolor, una fotografía enmarcada con su característica sonrisa acompañó el féretro de madera, recordando la alegría con la que vivió cada momento. El templo, abarrotado de personas, reflejaba el profundo impacto que Ángel dejó en la vida de quienes lo conocieron.
A las afueras de la iglesia, los asistentes levantaron sus manos al cielo, sosteniendo los globos blancos que simbolizaban el adiós a Ángel. La atmósfera se llenó de emotividad cuando, al soltarlos, las nubes se tiñeron de esperanza y gratitud por el tiempo compartido con el joven fisioterapeuta.
La despedida de Ángel Yael fue un reflejo del legado que dejó en su corta pero significativa vida. Su pasión por el deporte, su dedicación a los demás y su alegría inquebrantable perdurarán en la memoria de quienes lo conocieron.