Guasave, Sinaloa. Don José e Isabel, son solo dos adultos mayores de los 15 que habitan en el asilo de ancianos de Guasave “Graciela Sandoval de Mena”; ellos son considerados los “abuelitos de nadie”, no tienen familiares que los visiten, pero aun así viven felices y en estas fechas, aunque parece complicado por la desintegración de sus verdaderas familias, la unión que se ha formado en el asilo hace que les entusiasme la llegada de la Navidad, una fecha muy importante para ellos, porque además de comer rico, les mueve saber que posiblemente debajo de aquel pino decorado con esferas y moños habrá un regalo para ellos.
Son personas de la tercera edad, pero que volvieron a ser niños; algunos de ellos padecen enfermedades psiquiátricas, que los llevan a momentos de lucidez y en ocasiones los regresan a cuando eran chicos, como el caso de doña Julieta, quien tiene cinco años en el asilo. A ella nadie la busca ni la visitan familiares, pero sabe que todos ahí son su familia. Ella lo único que quiere en esta Navidad no es amor, ni cariño de los demás, dijo que aunque sea que le amanezca una almohada en el piso de forma de broma, pero lo que más desea es tener unos zapatos cómodos.
Don José es uno de los nuevos integrantes de la casa de asistencia, quien desde el día uno se alegró de llegar a un lugar en donde reciben la atención, comida y afecto humano, algo que careció por muchos años. En esta Navidad fue muy franco en decir que nada lo pondría más feliz. Más que tener una radio para escuchar a Víctor Torres en Línea Directa, pues siente que desde que llegó al asilo está desubicado en cuanto a las noticias.
“A ver qué nos amanece, aunque sea la almohada en el piso, aunque sean unos zapatos; si no hay más, que sean como chanclas, así de ‘metedera’ porque no me puedo agachar”, expresó Isabel.
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“Esta es mi primera Navidad, me trajeron un sombrero; cuando estaba plebe no quería a Santa Claus, era muy pobre, pero ahorita sí hay dinero. Yo necesito un radio; a mí me gusta escuchar las noticias, y yo aquí me relamo por un radio, escucho mucho a Línea Directa con Víctor Torres, que me mande uno”, manifestó don José.
Para la cena navideña, como el año pasado, personas altruistas se ofrecieron a donarla para los 15 adultos mayores que viven en el asilo de Guasave. Este año no es la excepción, ya está garantizada, será un platillo para que puedan celebrar la Nochebuena, informó Adriana Evans Puentes, encargada de la casa de asistencia.
La funcionaria destacó que, más allá del trabajo que realiza el personal de salud y psicólogos, así como trabajadoras sociales, la interacción con los abuelitos ha logrado lazos importantes con ellos y sus historias, algunos que de ellos recordar el pasado es tormento, porque vivieron situaciones fuertes, por lo que las muestras de afecto y atención para ellos son fundamentales para sobrevivir a la última etapa de sus vidas.
Adriana Evans destacó que quien desee donar artículos o apadrinar a un abuelo en esta Navidad, lo único que puede hacer es acercarse al asilo y escuchar las necesidades de los abuelitos inquilinos; todos tienen un deseo que anhelan que se les cumpla, como José e Isabel.
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¿Cuáles son los requisitos para ingresar a un asilo de ancianos?
Una persona de la tercera edad que puede ingresar a un asilo de ancianos público es que sea de forma voluntaria, que la persona tenga como edad mínima entre 60 y 65 años de edad, estar en estado vulnerable, que no cuente con familiares que se puedan hacer cargo.
Sin embargo, hay asilos de ancianos o casas de asistencia privadas en las que ofrecen todos los servicios, tanto médicos como asistencia social para las personas con edad mínima de 60 años, pero que implican una cuota mensual.