Guasave, Sin. Les mantenían los ojos abiertos a los niños que perdían la vida y no habían sido bautizados, para que desde el purgatorio pudieran mirar a Dios, aseguró el historiador de Guasave, Daniel García López, al referirse a una de las tradiciones fúnebres más comunes en el siglo XIX.
Al no tener el sacramento católico, los fieles creyentes aseguraban que las personas quedaban deambulando en el limbo del purgatorio sin que su alma pudiera ir al inframundo o al paraíso; por lo tanto, a los niños les mantenían los ojos abiertos al morir para que pudieran ver desde ahí la gloria que no alcanzarían.
“Muchos tenían los ojos abiertos porque habían muerto sin el bautismo, entonces no iban a entrar al cielo, iban a estar en el purgatorio, entonces les dejaban los ojos abiertos para que pudieran ver a Dios, porque no iban a estar allá en la gloria, sino en el limbo porque habían muerto sin el bautismo, entonces les dejaban los ojos abiertos para que ellos desde ahí vieran la gloria a la que no podían entrar”, explicó.
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Ante la cercanía del Día de Muertos, García López reiteró que están son tradiciones antiguas de las personas que se han ido perdiendo, por lo que en la actualidad la gente podría verlas como crudas, pues en la actualidad se ha perdido el pensamiento de ver a la muerte como un paso natural.
En la exposición de fotografías fúnebres “Recuerdos Eternos” que realizó el historiador el pasado lunes 27 de octubre de 2025 en las instalaciones de la UAdeO Guasave, expresó que se dejaron de lado muchas costumbres mexicanas, pero los documentos que todavía existen han permitido su preservación.
En el caso de Guasave y el municipio de Sinaloa, expresó que las imágenes son dignas de exponerlas y que es un milagro que ejemplares similares todavía existan, pues son regiones muy húmedas que debido a las inundaciones muchos documentos se han perdido.
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¿Por qué a los niños sin bautismo no les cerraban los ojos al morir?
El historiador guasavense, Daniel García López, aseguró que en el siglo XIX era una tradición no cerrarle los ojos a los niños que no habían sido bautizados y que perdieron la vida para que desde el limbo del purgatorio pudieran ver a Dios y al paraíso al que nunca podrían acceder.
¿Qué pasaba con los niños que morían sin bautizar?
Los niños que morían sin bautizar se quedaban deambulando en el limbo del purgatorio, por ello, el historiador guasavense, Daniel García López, aseguró que en el siglo XIX era una tradición no cerrarle los ojos a los niños que no habían sido bautizados y que perdieron la vida para que pudieran ver a Dios y al paraíso al que nunca podrían acceder.
¿Cómo se velaba a los niños en el siglo XIX?
En el siglo XIX había distintas maneras de velar a niños que perdieron la vida. Por un lado, Daniel García López informó que los padres evitaban llorarle al cuerpo del menor porque eso “mojaba sus alas” e impedían que llegaran al cielo.
Por otro lado, a aquellos que fallecían y no habían sido bautizados no se les cerraban los ojos porque se creía que quedaban atrapados en purgatorio y de esa manera podían ver a Dios desde ahí.
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