Guasave, Sinaloa. – “Santa, quiero un celular”, escribió “Juanito” en la carta que dejó sobre el árbol de Navidad y los papás han hecho hasta lo imposible por conseguirlo. El sentimiento de culpa, el “darle lo que yo no tuve” o simplemente el “puedo hacerlo”, pueden jugar en contra, alertan los especialistas.
Nancy Piña, directora de Centros de Integración Juvenil (CIJ) en Guasave, dijo que este tipo de situaciones debe estarse presentando ya entre muchas familias a propósito de los regalos de Navidad, pero ¿qué tan bueno es, o cuánto beneficio traerá a tu hijo? Mas allá de estos cuestionamientos, el tema es la afectación que el regalo de Santa le regenerará al cerebro de tu hijo.
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“Ahorita como una edad en específico ¿qué te puedo yo decir? Si, ahorita hay niños de primaria que ya tienen su celular. Y eso es lo lamentable, pues uno como instancia puede decir, pues ya que sean mayores de edad, o después de tal de los 17, 18 años, 21 años, mayor edad, pero ahorita el niño está pidiendo a Santa, un ejemplo, un celular, o una tablet. Y muchos padres hacen lo imposible por darle eso a sus hijos, sin darse cuenta de que los están metiendo en una situación que les puede causar daño físico y emocional. Porque si nos vamos al daño físico, pues el estar en una sola postura, el cuello sufre, sufre un daño, sus deditos, la vista, todo eso”, alertó este jueves 18 de diciembre de 2025, la maestra en Psicoterapia Infantil.
En estos casos y atribuyendo al contenido que difunden a través de los programas de Escuelas para Padres, dijo que se recomienda a los padres establecer límites claros de tiempo, supervisar contenidos y contactos, mantener comunicación abierta sin juicios y enseñar sobre privacidad y seguridad digital.
Es muy penoso, calificó la psicóloga, pero es muy frecuente ver que el bebé está en los restaurantes o en las casas con el celular de la mamá en la mano, completamente abstraído, poniéndole las cancioncitas, en etapas en las que necesita desarrollo, imaginación, sensorial, juegos, que los padres le canten, que jueguen, que estimulen sus bracitos y sus manitas.
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“Es que ya no lo aguanto y solo así lo entretengo”, se les escucha decir como justificación, precisó la directora de Centros de Integración Juvenil (CIJ) en Guasave.
Lo correcto en estos casos, sobre todo, cuando ya es un niño de primaria que está pidiendo un celular o una tablet, recomendó, sería hablar con él, explicarle que Santa sabe que no tiene la edad, que no es el momento, que se le puede causar daño físico, emocional.
Parte de la responsabilidad de los padres es ser modelo de uso responsable de los celulares, por ejemplo, citó que si el menor está viendo que papá o mamá están todo el tiempo en el celular, pues él va a hacer exactamente lo mismo.
“Y cuando le llame la atención van a decir, es que tú lo estás haciendo”, destacó la especialista en Psicología en Guasave. En ese sentido, llamó a los planteles educativos a prohibir el uso de este tipo de aparatos electrónicos, censurar su llevada a las unidades para evitar distracciones, y si se les permite, que solo sea para casos de emergencia.
Ahí hay que hacer mucha sensibilización y conciliación con los padres, porque lo que más amamos son nuestros hijos, y ¿qué tenemos que hacer para protegerlos? Hablar con ellos, poner normas, reglas, límites, y poner las cartas sobre la mesa, dijo.
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“A Santa, tal vez tú le quieras pedir el iPhone más nuevo, un ejemplo, pero a Santa no le puede alcanzar para tantos regalos tan caros, por eso él puede traer lo que él, lo que el niño considere que necesite, o sea, hablar con ellos, a explicarles realmente”, recomendó a los padres.
¿Qué daños puede causar el celular o los aparatos electrónicos en los niños y adolescentes?
Les puede causar daño físico y emocional. En el aspecto físico, el estar en una sola postura, el cuello sufre modificaciones, también sus deditos, la vista se afecta con la luz azul y en el cerebro daños sensoriales y motrices, perdiendo hasta un 40 por ciento el desarrollo cognitivo, es decir, la inteligencia. Además de muchas afecciones como el insomnio, el aislamiento, el sedentarismo y el rendimiento académico.