Guasave, Sinaloa. ¿Por qué ya no llueve como antes en Sinaloa? La crisis climática ya no es una amenaza futura, sino una realidad presente que exige respuestas inmediatas y bien coordinadas, así lo advirtió el investigador del CIIDIR-IPN y especialista en Oceanografía Costera, Enrique Morales Acuña, quien propuso la creación urgente de un foro de expertos en Sinaloa para atender, con base científica, los impactos del fenómeno ENSO (El Niño-Oscilación del Sur) y el desplazamiento del monzón en el noroeste de México.
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Durante su ponencia sobre “La cara oculta del ENSO y su impacto en el monzón y las lluvias del noroeste”, Morales Acuña explicó que ya no es posible seguir basándose en las condiciones históricas del clima para planear actividades agrícolas, urbanas o hídricas.
“Estamos viviendo un nuevo régimen climático, con lluvias que ya no llegan en junio como antes, sino hasta agosto, y con patrones del monzón cada vez más erráticos. Antes, las lluvias fuertes en Sinaloa se registraban del 20 al 30 de junio. Ahora se inician entre el 4 y el 30 de agosto”, alertó el especialista.

El investigador llamó a conformar un foro de expertos en Sinaloa. Foto: cortesía.
El fenómeno ENSO, explicó, se divide en tres fases: El Niño (fase cálida), La Niña (fase fría) y la fase neutra. Estas fases, lejos de comportarse de manera uniforme, han comenzado a mostrar variaciones importantes.
“Hoy sabemos que los calentamientos o enfriamientos en el Pacífico no se dan de forma homogénea. Hay veces que las anomalías térmicas se centran en el este, otras veces en el centro, y eso cambia radicalmente los efectos sobre la precipitación”, explicó.
Un análisis realizado por su equipo evidenció que el comportamiento del monzón (principal responsable de las lluvias de verano en el noroeste del país) ha cambiado drásticamente. Este retraso, subrayó, implica consecuencias graves en la agricultura, la gestión del agua y la desertificación de los suelos.
Frente a este nuevo escenario climático, el investigador llamó a conformar un foro de expertos en Sinaloa que incluya científicos especializados, representantes de la sociedad civil y tomadores de decisiones.
“Ya no podemos trabajar de forma aislada. Necesitamos reunir a quienes están en la frontera del conocimiento climático, unirlos con autoridades e integrantes de las comunidades y generar estrategias de adaptación basadas en información real y coherente”, sostuvo Morales.
La propuesta fue bien recibida por asistentes a la ponencia, entre quienes se encontraban la secretaria del Bienestar y Desarrollo Sustentable, María Inés Pérez Corrales, y representantes de asociaciones civiles como MarNAB.
“Todos coincidieron en que este foro es necesario y debe impulsarse cuanto antes, ya sea desde el gobierno o desde las instituciones académicas”, precisó el investigador.

María Inés Pérez Corrales, secretaria del Bienestar y Desarrollo Sustentable. Foto: cortesía.
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El llamado del doctor Morales se sustenta en estudios recientes que evidencian la transformación del patrón climático en México. Durante eventos de El Niño, los inviernos en Sinaloa solían ser húmedos en todo el estado, mientras que los veranos eran secos, sobre todo en el norte. Hoy, estos patrones ya no se sostienen.
“Las lluvias de invierno ahora solo benefician al sur del estado, y en verano, las precipitaciones se concentran en el norte. Incluso durante La Niña, que antes significaba sequía generalizada, ahora observamos anomalías positivas de lluvia en el sur”, explicó.
Este cambio tiene implicaciones profundas para la seguridad hídrica y la desertificación.
“La interacción entre el monzón errático, las lluvias irregulares y la presión humana sobre el suelo está acelerando la degradación de tierras agrícolas. Muchos módulos de riego hoy están completamente secos”, lamentó Morales.
Finalmente, el investigador enfatizó que es urgente incorporar la ciencia en la planificación regional.
“Necesitamos modelos predictivos más sofisticados y adaptados a la realidad local, además de un equipo técnico capaz de interpretarlos correctamente. No podemos permitir que desinformación o diagnósticos erróneos generen pánico o decisiones equivocadas”, alertó.

El investigador enfatizó que es urgente incorporar la ciencia en la planificación regional. Foto: cortesía.
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La propuesta del foro regional busca precisamente evitar eso: crear un espacio permanente donde se analicen los cambios del clima con rigor científico, se generen estrategias de adaptación y se establezcan políticas públicas resilientes.
“Debemos ver la ciencia como aliada para enfrentar esta nueva etapa climática, no como una voz aislada. Solo así podremos construir un Sinaloa más fuerte ante los desafíos del futuro”, concluyó.