Los Mochis, Sinaloa. El panorama para la actividad agrícola por el factor disponibilidad del agua es positivo este 2026, ya que hay pronósticos de lluvias arriba de lo normal durante el verano y extraordinarias en otoño-invierno, estas últimas similares a las de finales de 1991 y principios de 1992, en que hubo inundaciones, informó Ernesto Castro Castro.
El meteorólogo de la Confederación de Asociaciones Agrícolas en el Estado de Sinaloa (Caades) explicó que el fenómeno de El Niño oficialmente ya está instalado en el océano Pacífico; su impacto para Sinaloa se tendría en invierno, pero lo que va a provocar lluvias por arriba de lo normal en el verano es que permanecerá el efecto de la fase neutra que propiciará condiciones de alta humedad.
“Sinaloa ya de alguna manera empieza a tener algunos efectos en cuanto a las lluvias y temperaturas; estos días ya se adelantaron. El fenómeno no siempre tiene las mismas características y comportamiento; si hacemos una comparación con el 2024, aquí en Sinaloa tuvo un impacto negativo en el sector agrícola”.
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En el 2025, el fenómeno de La Niña trajo beneficios para Sinaloa
El meteorólogo de la Confederación de Asociaciones Agrícolas en el Estado de Sinaloa, Ernesto Castro Castro, recordó que el año pasado fue positivo para la entidad el fenómeno de La Niña y las presas lograron recuperarse al 50 por ciento de su capacidad de conservación.
Manifestó que, de acuerdo a la información que dan a conocer los estudiosos del fenómeno de El Niño, este estará instalado completamente en otoño-invierno y es más poderoso que los desarrollados en años anteriores y de mantenerse, va a propiciar un calentamiento que será negativo para el verano de 2027, en que pudieran tenerse de nuevo ausencias de lluvias y, en consecuencia, sequía.
Comportamiento del fenómeno de El Niño este 2026
El meteorólogo Ernesto Castro Castro detalló que el niño es un fenómeno que altera los patrones normales de las lluvias, provoca sequía en algunas regiones e inundaciones en otras. Las temperaturas tienden a incrementarse.
Expuso que a finales de 1991 y principios de 1992, por efectos de este fenómeno, se registraron lluvias extraordinarias que provocaron el desfogue de altos volúmenes de las presas de Sinaloa e inundaciones de comunidades y predios agrícolas.
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Dijo que en ese entonces la situación no se pudo controlar porque en el verano las presas quedaron llenas, ya que era normal que, previamente a la temporada de precipitaciones, las obras hidroagrícolas estuvieran mínimamente al 40 por ciento de su capacidad de conservación; ahora están al 15 por ciento, lo que significa que habrá espacio de captación y se evitarán con ello inundaciones.