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¡Pasa días sin comer! A don Pastor le ha golpeado la violencia y lo está rematando la pandemia

A sus 84 años extraña los días de paquetero porque no tiene otra forma de vida; le falló el gobierno, ni como desplazado de la sierra, ni como población vulnerable le han respondido los programas

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Guasave, Sin.- Hay días que no come, -pero no se preocupe usted-, dijo, queriendo minimizar la situación por la que está atravesando. –Uno en la sierra se acostumbra a esto, el cuidar los animales allá arriba hace que uno se habitúe a los pocos alimentos, justificó.

Don Pastor Torres tiene 84 años de edad, vivía del sueldo de paquetero que tenía en conocida plaza comercial, hoy ya son 5 meses sin laborar, desde que inició la pandemia por COVID-19 y que se les retiró de las tiendas a los adultos mayores, por ser personal vulnerable.

“Estoy bien atrasado pero tengo que aguantar, ¿pues qué voy a hacer? En la Ley nos dan 250 pesos cada ocho días, nos sirve de algo, yo no conozco a nadie aquí, tengo 84 años, todavía corro macizo, camino mucho, gracias a Dios sobrevivo porque es que yo no tomo soda ni refrescos, me gusta mucho el pescado, es en lo que gasto yo”, confió en su relato.

La misma cadena de supermercados en la que trabajaba ideó con los clientes un programa de ayuda para paliar la situación de hambre de los adultos mayores, son aproximadamente 10 por cada uno de los cuatro turnos, lógicamente no es la misma, los 200 pesos que llegaban a agarrar diario ahora los tienen semanal, pero de algo les sirve.

A don Pastor le ha quedado mucho a deber el gobierno, ha sido víctima no sólo de la pandemia por COVID-19 en estos momentos, sino del fenómeno de la violencia en la sierra de Sinaloa, desde hace 3 años es uno de los desplazados sinaloítas que dejó su casa en El Palmar de los Sepúlveda y ya no regresó.

“Aquí paga uno hasta por saludar a la gente. Un amigo que hice yo en estos días me invitó a comer un ceviche y ahí comí ayer. La dueña de la casa (donde vive), por allá cada 15 o 20 días me manda un bocadito, yo creo que lo que les sobra pero no le hace, es bueno para mí, estoy aguantando yo, lo estoy aguantando”, expresó a su particular estilo.

Cuando vivía en la sierra tenía algunos animalitos para el consumo personal, él y su esposa vivían felices y tranquilos, se puede decir que eran de los pocos que medianamente contaban con recursos para la subsistencia, no tuvieron hijos, juntos criaron a un joven pero al morir su compañera de vida y quedarse sin nada, decidió bajarse a la ciudad, aquí no conocía a nadie pero era la única forma de continuar su historia.

“Todo por una parte me robaron y otra parte lo vendí yo porque no me quedaba de otra, pero de ese dinero que vendía ya no tengo nada, aquí todo es muy caro pero ya no estoy a gusto yo a ver si es posible rentar aunque sea una casita baratita, siempre y cuando ya empiece a trabajar”, dijo.

Le prestaron una casita, en la que actualmente vive, ahí tiene una cama individual y algunos muebles que se trajo de su domicilio en la sierra de Sinaloa, entre ellos un abanico, era con el que mal pasaba las noches de calor en días anteriores, pero cuando le llegó el apoyo del Adultos Mayores, no la pensó mucho y fue a comprarse un cooler porque la agonía era muy grande con un clima tan pesado.

Desde que bajó de la sierra, don Pastor Torres ha estado picando piedra, ya se inscribió en los programas de desplazados para un apoyo económico en la Sedeshu, también lo hizo en los de vivienda y en otros más, en todos ha dejado sus datos y en ninguno hasta ahora le han llamado.

Casi a diario acudía a Línea Directa buscando tener razón de los beneficios que hasta ahora, después de dos años de gestión, no han podido cumplirle.

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Martha L. Castro

Martha L. Castro

Reportero

Martha L. Castro

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