Los Mochis, Sinaloa. – El maestro Philadelpho Pacheco Bojórquez, más conocido como “Fili”, es un padre de familia que tiene dos hijos, pero el mayor, de nombre Sebastián, de 20 años, tiene autismo severo. Él y su esposa, Rosario Calderón, tienen que “dividirse o turnarse” para cuidarlo y atenderlo a él en sus necesidades especiales y al mismo tiempo salvaguardar y acompañar en sus actividades a su hija más pequeña, Vania, de 10 años.
Conoce la información del norte de Sinaloa en la sección especial de Línea Directa
“Por la situación de nosotros, somos una familia funcional pero disfuncional a la vez porque no somos tradicionales; siempre a las actividades de mi hija Vania la acompaña su mamá o la acompañé yo, y la niña sabe que no siempre vamos a estar los dos acompañándola, pues es raro cuando podemos coincidir, porque uno tiene que cuidar a su hermano Sebastián”.
Detalla que desde pequeña le han explicado a Vania, por ejemplo:
“Si a tu festival de danza va nada más tu mamá, no es porque yo no quiera ir, tú sabes que yo estoy contigo, que yo te he llevado a las clases, pero a tu mamá le toca ahora ir a verte allá en el escenario lo que yo ya vi en los ensayos o en los cierres de proyecto”.
“La niña está consciente de que no es que no quiera estar con ella en momentos especiales, sino que alguien tiene que cuidar a su hermano en casa”.
Debes leer: Sofía tiene un niño de 6 años con autismo, y a pesar de los retos sociales busca abrirle camino
Fili destaca el gran apoyo incondicional de su esposa para cuidar a su familia, ya que eso le permite a él salir a trabajar como docente de la preparatoria Cetis 68 y como diseñador gráfico para proveer lo necesario a su hogar.
“En realidad, para mí la paternidad no ha sido igual como para los demás padres, por nuestra situación familiar, y me ha aliviado mucho que Rosario esté en la casa y se dedique a ser ama de casa y a estar cuidando a Sebastián, que tiene esa condición y necesidad especial de atención, porque si no tuviera a Rosario, yo no pudiera haber estudiado un posgrado hasta el doctorado y no podría salir a trabajar sin el apoyo de ella”.
Y es que cuidar permanentemente a un hijo con la condición neurodiversa del espectro autista es extenuante y por ello se turnan cuando es posible, destaca este gran papá.
Te sugerimos: Colocarán primera piedra para construcción de Centro de Autismo de Elota
“Mi esposa tiene el cuidado del muchacho todo el día de lunes a sábado, entonces yo trato que el domingo ella pueda salir con mi hija a convivir fuera del hogar, a la plazuela, a pintar, a caminar, fuera de la responsabilidad de ser madre, ya que a Sebastián no lo puede sacar por la gran fuerza que él tiene y que incluso es difícil para mí controlarlo cuando se inquieta a veces”.
“Y hay noches que Sebastián no duerme y nos turnamos mi esposa y yo, ella duerme un rato y luego me dice: ‘Ahora duérmete tú porque tienes que ir a llevar a Vania a la escuela’. “Ella trabaja más que yo porque en casa cuida a Sebastián prácticamente 24 horas cada día”.
Ante esta situación, este ejemplar padre de familia afirma que:
“Detrás de un padre hay una madre que está en el hogar o que está trabajando y también está el hogar y esto es doble esfuerzo”.