Culiacán, Sinaloa. Frases como “nomás tantito”, “no seas aguafiestas” o “todos ya tomaron menos tú”, reflejan la presión social y familiar que enfrentan niños y adolescentes de Sinaloa para iniciarse en el consumo de alcohol, una conducta cada vez más normalizada desde edades tempranas.
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Según diagnósticos de Sociedad Educadora en escuelas de nivel básico uno de cada cinco estudiantes de primaria y secundaria ya ha ingerido alcohol más de una vez. Además, el 55 % de los adolescentes considera que consumir alcohol representa “poco riesgo”, y un 24 % está indeciso sobre probarlo.
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El entorno familiar también influye, pues en muchos casos el consumo comienza en casa, lo que genera un ambiente donde los niños crecen creyendo que tomar es una práctica normal y sin consecuencias.
Nilzy Angulo, analista de la organización, advirtió:
“Esto los coloca en una franja de alta vulnerabilidad donde la presión social y el deseo de encajar pesan más que el autocuidado, Más del 50 % presenta una baja percepción del daño creyendo que consumir alcohol implica poco o nulo riesgo para su salud”, expresó.
En la adolescencia factores como la búsqueda de popularidad agravan la situación, lo que puede derivar en peleas, accidentes, ansiedad, adicciones tempranas y relaciones poco saludables.
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Ante este panorama, Sociedad Educadora insiste en intervenir desde la infancia con programas de prevención, talleres de educación emocional y acompañamiento efectivo.
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El reto, dicen, no es solo decir “no tomes”, sino ofrecer orientación y alternativas reales, en casa, en la escuela y en su comunidad inmediata porque el verdadero problema ya no es si los adolescentes beben, sino cuántos adultos siguen normalizando que lo hagan.