Guamúchil, Sinaloa.- En un rincón tranquilo de Guamúchil, entre fotografías viejas y un reloj que parece marcar otro tiempo, don Modesto Sañudo Medina revive su historia: la de un hombre que dedicó su vida al ferrocarril.
Este viernes 7 de noviembre se conmemora el Día del Ferrocarrilero y aunque ya no se celebra por los cambios en la empresa, para don Modesto, lo hace recordar su historia en ese oficio.
“Yo entré en el 53, tenía 20 años”, dice mientras recuerda los días en que el tren era el corazón que movía a Sinaloa.
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Originario de Culiacancito, Modesto creció entre surcos y locomotoras, inspirado por su padre, también ferrocarrilero.
Comenzó en la conservación y construcción de vías, recorriendo el país desde San Blas, Sinaloa, hasta Guadalajara, Jalisco, como parte de las cuadrillas auxiliares que mantenían vivas las líneas del progreso.
“Nos mirábamos como familia”, relata con una sonrisa. Las jornadas eran duras, pero el compañerismo y el respeto de la gente hacían del trabajo una forma de vida. “El ferrocarril era noble, la gente nos trataba bien, porque sabían que el tren lo era todo”.
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Tras más de dos décadas de servicio, una lesión en la columna lo obligó a dejar su oficio. Sin embargo, su corazón sigue en los rieles.
“Extraño el silbato del tren… cuando lo escuchaba, sabía que el mundo seguía andando”, confiesa.
Hoy, su testimonio se convierte en eco de una época en que el ferrocarril fue símbolo de unión, trabajo y esperanza para México.
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Don Modesto no solo habla del pasado, preserva la memoria del país sobre los rieles del tiempo.

Don Modesto Sañudo Medina y su familia | Foto: Sabás Espinoza
¿Cuál fue el papel del ferrocarril en el desarrollo de Sinaloa y la región noroeste de México?
El ferrocarril fue el motor del crecimiento económico del noroeste. Facilitó el transporte de productos agrícolas como tomate, maíz y garbanzo, además de conectar zonas rurales con centros urbanos y puertos. Sinaloa, al ser una región productiva, se integró al comercio nacional e internacional gracias al tren, generando empleos y poblando comunidades enteras alrededor de las estaciones ferroviarias.
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¿Qué representa el testimonio de don Modesto Sañudo para la historia social de México?
La historia de don Modesto es un retrato vivo de la clase trabajadora mexicana del siglo XX. Su voz encarna la transición del país rural al industrial, mostrando los valores del esfuerzo, la lealtad y el compañerismo que marcaron a los obreros ferroviarios. Su memoria ayuda a preservar una parte esencial del patrimonio cultural e histórico de México.
¿Por qué se considera que el ferrocarril fue un símbolo de identidad para los mexicanos?
Porque unió geografías, culturas y generaciones. El tren representaba el progreso y la comunicación entre pueblos aislados. Sus silbatos eran parte del paisaje sonoro del país. Para muchos, como don Modesto, el ferrocarril fue más que un trabajo: fue una forma de vida y un símbolo de pertenencia nacional.
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